lunes, 14 de septiembre de 2009

El siglo que comienza

Todo se dirige hacia una encrucijada. Esto es evidente en las medidas para resolver los graves problemas económicos: la pobreza será “combatida” con políticas que atacan directamente a los hombres y mujeres más pobres de nuestra sociedad, porque no se trata de medidas únicamente impopulares, como se nos quiere hacer creer, sino de medidas abiertamente antipopulares. Mientras tanto, la “gobernabilidad” se desmorona. Las justificaciones del gobierno se tornan cada vez más burdas, rudimentarias y groseras, el diseño de los pretextos gubernamentales es deficiente, cada día más; la personificación misma del gobierno decae cada seis años. Por otro flanco, los medios de comunicación se ríen constantemente del intelecto de los mexicanos: he ahí el reciente caso del “secuestro” del avión en el aeropuerto de la Ciudad de México, una completa bofetada a los televidentes. Y todo esto es sólo la manifestación superficial de algo que fluye muy por debajo...

La oscura crisis financiera, cuyas causas y trasfondo son conocidos por muy pocos, se ahonda y es imposible saber hasta qué profundidades de miseria puede arrastrarnos. Los pronósticos de los “economistas” no sirven de nada a los millones de seres humanos que están siendo atropellados por el casino bursátil. Siendo algo tan abstracto para el pueblo, la crisis ha logrado que la incertidumbre domine a la mayor parte de los hombres y mujeres de nuestro país.

Pero, a pesar de todo esto, hay algo seguro para nosotros: llegará un momento en que la situación será insoportable para el pueblo. Todo se dirige, tal vez muy rápido, tal vez lento, hacia esa encrucijada, en la que el pueblo ya no tolerará las privaciones, las burlas ni las aberrantes injusticias de las que hoy es objeto.

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