jueves, 11 de marzo de 2010

Amores que matan

Las recientes declaraciones de los hijos de Marcial Maciel, fundador de la congregación Los Legionarios de Cristo, con respecto a los abusos a los que fueron sometidos por parte de su padre removieron profundamente los cimientos del Vaticano y la iglesia católica alrededor del mundo pero también pusieron en entredicho las ambiciones políticas de sus representantes en México, dada su estrecha relación con el personaje en cuestión.

El Vaticano está hoy tratando de resolver las acusaciones por los escándalos sexuales protagonizados por parte de su representación en Irlanda, al grado de que el propio Ratzinger ha tenido que mostrarse enérgico, ordenando la realización de una exhaustiva investigación. El objetivo es detener el creciente desprestigio de sus subordinados en un país profundamente católico y promover la imagen de que el papa no tolerará actos de ésa naturaleza dentro de sus dominios.

Pero los problemas que enfrenta en México no son menores y también ha obligado al sucesor de San Pedro a llevar a cabo una investigación de los Legionarios de Cristo, no sólo en nuestro país, sino en todos los lugares en donde esta congregación posee colegios, seminarios y propiedades de todo tipo. La presión que enfrenta el Vaticano lo ha llevado a cometer pifias que demuestran lo poco informado que está de la percepción de sus fieles con respecto de los escándalos. La reciente declaración de un representante del Papa no deja lugar a dudas de la ausencia de una estrategia clara para enfrentar el problema, al afirmar que la pederastia no sólo la practican algunos curas católicos sino también algunos miembros de la sociedad civil. Mal de muchos….

En el caso de México, el golpe contra los Legionarios de Cristo puede y debe tener repercusiones en las alianzas que la curia mexicana ha concretado con los partidos políticos, sobre todo del PAN, que cuenta entre sus filas con destacados miembros de la congregación señalada. Pero esto no deja afuera a PRI, que ha impulsado la criminalización del aborto en buena parte de los estados de la república, entre ellos el de Veracruz. Esto sin olvidar que puede provocar un efecto contrario al que buscaba el distinguido político metrosexual, Enrique Peña Nieto, al presentar a su futura esposa en el Vaticano.

La sociedad mexicana es mayoritariamente católica pero no por eso va a ignorar el escándalo desatado por los hábitos de Marcial Maciel, con todo y la censura del duopolio televisivo. Así que, probablemente, el nivel de protagonismo de la iglesia católica en la política mexicana se reduzca en la medida en que sus actuales aliados políticos traten de evitar el compartir con ella el costo político del escándalo. Hay amores que matan. Insisto, probablemente, pues ¿Desde cuándo los políticos mexicanos se han distinguido por combatir la impunidad?

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