domingo, 14 de abril de 2013

Educación México S.A de C.V.: análisis de la contrarreforma en cierne

La avasalladora campaña propagandística que envuelve al accidentado proceso de la reforma educativa urge a recordar la modesta, aunque crucial, demanda del M-132: el derecho a la información. En otra oportunidad, allá por el amanecer de la insurrección ciudadana, barajeamos una definición del movimiento, que conviene recuperar: conglomerado sin límites precisados; mosaico de posicionamientos políticos e ideológicos que convergen en la defensa de un principio universal: el derecho a la información. Nótese que el movimiento no se enfrasca en la reivindicación de la libertad de expresión, que en esta era de intensiva solicitud de subjetividades resulta una redundancia. El M-132 reclama, más bien, la facultad ciudadana de acceder a la información necesaria para formar una opinión o postular un posicionamiento público-político, reconociendo la categórica influencia de la mainstream, la desnaturalización de la información que con voluntarioso frenesí cultiva la prensa tradicional, acertadamente bautizada como el cuarto poder. La reforma educativa en curso, atrapada en una discusión que no es discusión, en un diálogo que no es diálogo, invita a traducir este reclamo en praxis. ¡Peña el que se raje! 

Pero, como bien sugiriera Jack “el destripador”: vamos por partes. 

Antecedentes 

La reforma constitucional en materia educativa era uno de los puntos programáticos urgentes de aquel caricaturesco pacto por México, suscrito por las distintas fuerzas partidarias, sin el aval de ninguna fuerza social, salvo la fuerza que les prescribe su no tan santa progenitora. Presentada por el exegeta de ciertos pasajes de la biblia, Enrique Peña Nieto (también asiduo lector de Enrique Fuentes o Carlos Krauze o Krauze Águila o Fuentes de la Silla), la reforma por la calidad de la educación (¡sic!) alcanzó rango constitucional el pasado 7 de febrero de 2013, tras la ratificación en los congresos locales, y la aprobación en la cámara de diputados y el senado de la república. Fue promulgada por el presidente el 25 de febrero, en compañía de sus cuates pactistas. Al día siguiente se consumaría el levantón de su otrora cuataza, compañera histórica en las cruzadas priistas de alfabetización nacional, Elba Esther Gordillo. 

Contenido manifiesto 

En síntesis, la reforma adiciona al artículo 3º constitucional el retórico presupuesto de la calidad. También agrega una nueva fracción al antedicho artículo, para la creación del Sistema de Evaluación Educativa, coordinado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, órgano al que se otorgará el carácter de organismo público autónomo, y cuya personalidad jurídica será análoga a la del IFE, y cuya operatividad institucional será tan confiable como la del IFE, o sea, incorruptible. La función de este órgano consistirá, naturalmente, en evaluar el desempeño del sistema educativo nacional, priorizando la evaluación magisterial, a partir de mediciones diseñadas por el propio instituto, basadas a su vez en ciertos programas internacionales. La dirección del instituto estará a cargo de una docta junta de gobierno, elegida por el senado, a propuesta del infinitamente docto Enrique Peña Nieto, o el docto ejecutivo en turno. También se contempla la promoción de la autonomía de gestión de las escuelas, con el fin de mejorar la infraestructura, aunque no especifica la potencial procedencia de los recursos. 

Contenido latente 

La reforma educativa busca retirar a los maestros la prerrogativa de elaborar programas o planes de estudio e imponer un ethos consustancial con las demandas del mercado, donde el sentido ético de la educación someta a ésta a condición de medio para perseguir un fin, aquel de facilitar la ganancia de un individuo o sostenedor. Las pruebas estandarizadas de evaluación magisterial, usurpan la libertad de cátedra, reduciendo al profesorado a una mera “correa de transmisión”: su labor se limita a proveer respuestas para los exámenes, ya no preguntas referentes a la vida o realidad del alumno: fórmula integral para la formación de ciudadanos complacientes e imbéciles consumidores. En la llamada “autonomía de gestión” se incuba la privatización, por un lado, y la guetificación, por otro, de la educación. Esta “autonomía” frente a ciertos órganos gubernamentales aspira a incrementar la participación de “organizaciones sociales y privadas”. Para el caso de México, donde “organizaciones sociales y privadas” equivale a “empresarios”, la autonomía presupone la progresiva privatización de las instituciones educativas. Además, el desplazo de un órgano central que regule universalmente el comportamiento infraestructural de las escuelas (en esto consiste la “autonomía de gestión”), conducirá al agudizamiento de las desproporciones materiales, presupuestarias e instructivas, ya de por sí profundas, entre los centros educativos a los que asisten los hijos de pudientes y los guettos-escuelas a los que asisten los hijos de las familias más pobres. Como en Estados Unidos, la segregación socioespacial en los recintos académicos alcanzará niveles inéditos. 

Objetivo declarado 

Recuperar la rectoría del Estado mexicano en el sistema educativo nacional. 

Objetivo no declarado 

Habilitar la rectoría de las elites corporativas nacionales y foráneas en el sistema educativo nacional. Desnaturalizar y desdibujar las prioridades de las instituciones educativas para beneplácito de un grupo empresarial.


jueves, 11 de abril de 2013

Los maestros incómodos y la privatización de la educación

El veneno contenido en la reforma educativa empieza a surtir efecto. Al igual que con el golpe autoritario contra el Sindicato Mexicano de Electricistas, que tuvo como verdadero motivo el negocio de la fibra óptica- la embestida mediática y política en contra de la disidencia magisterial tiene la misión de generar condiciones para una privatización del sistema de educación básica, desplazando del escenario a los maestros ‘incómodos’. Esa y no la idea peregrina de la educación de calidad es el problema de fondo.

 Y si no me cree revise usted las recientes declaraciones de la Coparmex, que amarra navajas para 'salvar la educación' al proponer clases extramuros, pagadas por la derecha patronal. Su presidente, un tal Juan Castañón, en el colmo de la demagogia declaró: “No vamos a permitir que un grupo de personas con privilegios e intereses personales se imponga en detrimento del derecho de los niños y jóvenes a recibir educación” ¿Desde cuándo los empresarios mexicanos han defendido los derechos de las mayorías y los bienes comunes? ¿Desde que pretenden abrir oportunidades para hacer negocios y lucrar con los derechos sociales? ¿Habrá en nuestro país personas con más privilegios que los grandes empresarios?


Por parte de los gobernantes la cosa no cambia mucho. Un personaje que encarna la corrupción mejor que nadie, Emilio Chuayffet, declara que “no hay derecho contra el derecho” Supongo que se refiere al derecho de los poderosos a hacer lo que quieran y su jefe, el copete ensillado, suelta una amenaza velada al afirmar que “no va a permitir” presiones ni retrocesos. Remember Atenco. El desalojo de la autopista del Sol y su declaración asumiendo la responsabilidad del hecho no dejan lugar a dudas de su posición al respecto. El costo político no parece preocuparle ni mucho menos la posibilidad de un surgimiento popular en Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán. Tal vea así, calcula el presidente, pueda justificar más ampliamente la represión y desaparición de la corriente magisterial disidente al corrupto Sindicato Nacional Trabajadores de la Educación, que después de su descabezamiento no pasa por sus mejores momentos.

Así las cosas me pregunto: ¿No fue el estado mexicano y sus dueños, con el partidazo a la cabeza, el mayor beneficiado con la corrupción que auspició en los sindicatos en México? ¿No fueron ellos quienes fomentaron y fomentan la venta de plazas, las licencias indefinidas y el enriquecimiento de sus líderes a cambio de votos? ¿No fueron y son ellos quienes desvían los recursos públicos destinados a la educación básica para desmantelar las escuelas en las que estudiamos usted y yo, y que eran las mejores, responsabilizando a los maestros por el abandono y las paupérrimas condiciones en las que se encuentran?

Y ahora le pregunto a usted, indignado lector; ¿De veras cree que la reforma mejorará la educación? ¿De veras cree que Peña y Chuayffet tienen calidad moral para darse baños de pureza? De veras cree que los únicos responsables de la situación es de los maestros? ¿De veras cree que la privatización y los empresarios mantendrán la educación laica y mejoraran su calidad? ¿Está dispuesto a que un cura defina los planes de estudio de sus hijos y además tenga que pagar por ello? 

Deje de cargarle el muerto los maestros y dirija su mirada a los lobos disfrazados de ovejas, a los políticos y grandes empresarios a quienes les incomoda que los maestros se opongan a los planes de privatización largamente acariciados. Son ellos los que nos han llevado a la situación en la que nos encontramos con la finalidad de seguir mejorando sus ganancias. Suponer que los maestros son la fuente de todos los problemas en la educación básica es tratar de tapar el sol con un dedo y desviar la atención del verdadero origen del conflicto. La verdad no peca pero incomoda. Usted disculpe

lunes, 8 de abril de 2013

La risa en vacaciones o el humorismo excremental

México es un compendio de tragicomedias. Tenaz binomio que acompaña nuestras escasas hazañas e incontables descalabros, la tragicomedia adquiere un relieve prominente en los dominios de la historia nacional. No es gratuito el humorismo negro que atraviesa el folklore popular, especialmente acentuado en la acritud de las caricaturas o monos (aunque cabe reconocer que se trata de un recurso –la caricatura– que tradicionalmente cultiva la crítica contra la autoridad), en los cotidianos adagios consolatorios (“no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”), en los clichés identitarios de corriente circulación (el mito cuasi fundacional de la cubeta y los cangrejos), etc. Pero, a pesar de nuestra histórica familiaridad con la tragicomedia, y de su antigua rectoría en el humorismo-dramatismo nacional, debemos señalar e identificar, no sin alarma, la inédita proliferación de un código humorístico atípico, consustancial con las patologías de la sociedad moderna. 

Paródico, pocas veces crítico, este creciente fenómeno humorístico evidencia una oculta autodesestimación de nuestro pueblo: el raquitismo nacional e individual se ha vuelto nuestro objeto de risa predilecto. El humor no figura más en la profanación de los elementos sagrados, en la desacralización de la autoridad o el poder, como otrora figuró en los carnavales, en las fiestas populares, en los teatros ambulantes o carpas. Acaso porque ya no existen poderes discernibles ni instituciones sagradas: todas han sido profanadas, violadas, desprovistas de credibilidad. El sistema que rige en México persiste más por costumbre e inercia que por convicción o devoción. En este nuevo hábitat bastardo, el mexicano parodia su orfandad, su devaluación: a la manera de un reflejo chusco en el espejo, el mexicano se burla de su Yo depreciado, ya no de la degradación ajena (autoridad o poder) sino de la propia. 

Esta suerte de pesimismo lúdico, a veces involuntariamente cultivado, se fomenta, acá si voluntariamente, desde los aparatos ideológicos de la anónima autoridad: la autodepreciación irrisoria ha alcanzado el rango de espectáculo de masa. (Sino véase como los reality shows glorifican la ridiculización). El último Cantinflas, subordinado a los empeños moralizadores de Azcárraga Co., sucumbió a este ardid humorístico autorreferencial, paródico, autodespreciativo, pero simbólicamente redentor: en la suavización burlesca de su condición, en la aceptación festiva de su devaluación, el cómico –Cantinflas– burla un destino desventurado, neutralizando las hostilidades en su contra con base en su propio ridículo. El primer Cantinflas se valía de un ingenio humorístico para desacralizar, ridiculizar o blasfemar la solemnidad de los actos formales, de los gustos elegantes o refinados, de la etiqueta o las buenas costumbres, de los símbolos de poder. En cambio, el Cantinflas aspiracional de las tele-comedias, se dedicó a la innocua ejecución de gags con el único propósito de conseguir la asimilación o aceptación en un mundo dominado por los hombres de la “alta cultura”. El primero aspiraba a una renovación; el segundo, a la conservación.

Esencialmente una forma subversiva, la comedia transitó hacia un terreno que anuncia una desviación de su otrora transgresión latente. Recuérdese que para Sigmund Freud, la broma opera, en un individual, como forma de liberación, proveyendo una especie de relajación al que ríe. Mientras que en un nivel colectivo, se ocupa de liberar aquello que la sociedad reprime u oculta. Por eso el cómico refiere aspectos de la cotidianidad que preferimos pasar por alto. Pero Freud también advertía: sólo las bromas que tienen un propósito corren el riesgo de encontrarse con gente que no las quiere escuchar. Hoy nadie parece ofenderse con el código humorístico en boga. En el presente, la parodia alude a todos, más no hiere la susceptibilidad de nadie. El humor carece de propósito, más no de objeto. La función crítica del humor devino espectáculo paródico, cuyo objeto es el Yo degradado. Triunfo indiscutido de la risa idiota, la espectacularización del humor es la renuncia al encomio de la inadaptación o la subversión, y un homenaje a la absurdidad gratuita, a la broma sin propósito ni aroma crítico. 

Etimológicamente, la palabra espectáculo o espectá-culo, tranquilamente podría significar lo evidente: Espectador humano contemplando la región más escatológica de su ser. El código humorístico en boga, atípico en México pero concomitante con las inconsecuencias de la modernidad, autoriza ya no sólo presenciar, contemplar, la excrementicia región, sino reír, deleitarse, con su contemplación, sin más objeto que la parodia autorreferencial, excremental e inofensiva. 

jueves, 4 de abril de 2013

¿El pacto o el reparto por México?



Transcurridos poco más de quince años de la reforma política de 1997 el saldo no puede ser más desalentador. En aquél año buena parte de los actores políticos lanzaron las campanas al vuelo imaginando el paraíso democrático a la vuelta de la esquina. Las dirigencias partidistas, que fueron las que se repartieron el pastel –aunque se desgañitaron diciendo que había sido un logro de la sociedad civil y la ciudadanía- auguraban el fin del autoritarismo. En ese momento se popularizó la idea de que el sistema de partidos mexicano había pasado, siguiendo la tipología de Giovanni Sartori,  del tipo hegemónico al pluralista moderado.

Hoy se sigue pensando que disfrutamos de un pluralismo moderado, en donde tres partidos definen el carácter de la competencia electoral, dejando atrás el control de un solo partido de toda la vida política de nuestro país. Sin embargo, el Pacto por México no deja lugar a duda que hemos regresado a los viejos tiempos, con el beneplácito de los partidos que más pujaron por enterrar la dictadura perfecta. Tal vez no a un sistema de partido hegemónico, en el cual un partido gana todo pero no es el único existente sino a un sistema de partido dominante, el cual se caracteriza por la coexistencia de varios partidos pero donde uno de ellos domina, impone su visión y su dinámica de la política y se convierte en el eje desde donde se reparte el botín político. Domina pero no tiene el control absoluto, por lo que se ve forzado a negociar, le guste o no.

¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué los partidos políticos, otrora fieros adversarios, hoy se funden en acuerdos que privilegian las coincidencias, relegando sus principios programáticos e ideológicos? 

Desde la teoría, los partidos políticos en nuestros días se caracterizan por estar integrados por políticos profesionales, que más que promotores de principios ideológicos son simplemente gestores, intermediarios entre las demandas ciudadanas y los recursos materiales. La competencia electoral se convierte en un simple reparto de clientelas políticas y de recursos –siempre de origen público- para mantenerlas leales; la militancia deja de tener un lugar relevante en la vida interna de los partidos pues la rotación de las dirigencias se reduce a su mínima expresión. A este tipo de partido, Richard Katz y Peter Mair lo denominaron partido cártel. La misión de estos partidos es evitar la competencia entre propuestas políticas alternativas por lo que resulta casi imposible distinguirlas. Este hecho se expresa claramente en las campañas políticas, en las cuales la oferta política coincide siempre: seguridad y empleo. Tal vez difieran levemente en los caminos para llegar a las soluciones pero los problemas son los mismos.

En la realidad, el partido cártel no es más que la respuesta del régimen a un contexto de crisis económica severa que agudiza los conflictos sociales, provocando que los habitantes del país dejen de confiar en el estado y busquen soluciones propias. En otras palabras, la pérdida de legitimidad de las instituciones del estado liberal lo obliga a cerrarse sobre sí mismo, debilitado a tal grado que ya no logra gestionar con éxito las demandas populares, concentrándose entonces en mantener las garantías mínimas para que el modelo económico siga produciendo ganancias.

En semejante contexto, la clase dominante aprieta la soga y no le tiembla la mano para reeditar el autoritarismo, sólo que ahora tamizado por los medios de comunicación, el crédito al consumo y endeudamiento generalizado –incluidos los gobiernos- y el cinismo cotidiano. Y si eso no basta pues habrá que sacar el ejército a las calles para aplicar la fuerza cuando las circunstancias lo exijan. En esto último resulta evidente la coincidencia entre los partidos y sus dirigencias, tanto como al utilizar los programas de combate a la pobreza para fortalecer sus clientelas políticas, y si se puede en tiempos electorales mejor.

Es por eso que el pacto por México es más bien un reparto de México, por medio del cual los dueños de los partidos y del dinero se ponen de acuerdo sobre quien llevará la batuta para evitar que la sangre llegue al río y evitar que los gobernados se rebelen. El enemigo (partido) de mi enemigo (pueblo) es mi amigo, recordando al viejo Carl Schmitt que definió el criterio amigo-enemigo como la esencia de lo político. 

Ahora bien, dada la enorme turbulencia que provoca la crisis mundial contemporánea las cosas pueden cambiar de un día para otro y el pacto puede que no dure mucho, menos aún todo el sexenio. Al igual que los cárteles del narcotráfico, que pactan treguas para no afectar sus ganancias, los cárteles de la política han articulado un pacto para mantener su dominio. Sin embargo, como lo demuestran las continuas guerras entre los señores del narco, el equilibrio es siempre débil y cualquier cambio, por pequeño que sea, obliga a los actores a reconfigurar el escenario. En esas estamos.

miércoles, 3 de abril de 2013

Elementos básicos de la historia del neozapatismo 3



ELLOS Y NOSOTROS.
VII.- L@s más pequeñ@s 3.
3.- Las Compañeras.  El muy largo camino de las zapatistas.
Febrero del 2013.
NOTA: A continuación unos fragmentos de la compartición de las mujeres zapatistas, mismos que forman parte del cuaderno de texto “Participación de las mujeres en el gobierno autónomo“.  En estos fragmentos, las compañeras hablan de cómo ven su propia historia de lucha como mujeres y, de paso, derrumban algunas de las ideas sexistas, racistas y antizapatistas que, en todo el espectro político, hay sobre las mujeres, sobre las indígenas y sobre las zapatistas.
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   Buenos días a todas, a todos.  Mi nombre es Guadalupe, mi pueblo es Galilea de la región Monterrey, como ustedes escucharon, hay regiones que no tienen municipio autónomo, yo vengo de una región donde no hay municipio autónomo.  Mi cargo es promotora de educación y represento al Caracol II “Resistencia y rebeldía por la humanidad”, de la zona Altos de Chiapas. Para empezar voy a presentar a ustedes una pequeña introducción para que podamos entrar en el tema.

   Sabemos que desde el inicio de la vida las mujeres tenían un papel muy importante en la sociedad, en los pueblos, en las tribus.  Las mujeres no vivían como vivimos ahora, eran respetadas, eran las más importantes para la conservación de la familia, eran respetadas porque dan la vida así como nosotros respetamos ahora a la madre tierra que nos da la vida.  En ese tiempo la mujer tenía un papel tan importante pero con la historia y con la llegada de la propiedad privada eso se fue cambiando.

La mujer al llegar la propiedad privada fue relegada, pasó a otro plano y llegó lo que llamamos el “patriarcado” con el despojo de sus derechos de las mujeres, con el despojo de la tierra.  Entonces fue con la llegada de la propiedad privada que empezaron a mandar los hombres.  Sabemos que con esta llegada de la propiedad privada se dieron tres grandes males, que es la explotación de todos, hombres y mujeres, pero más de las mujeres, como mujeres también somos explotadas por este sistema neoliberal.  También sabemos que con esto llegó la opresión de los hombres hacia las mujeres por ser mujeres y también sufrimos como mujeres en este tiempo la discriminación por ser indígenas.  Entonces tenemos estos tres grandes males, hay otros pero ahorita no estamos hablando de eso.

   Nosotros dentro de la organización, con tanta falta de derechos como mujeres, se vio necesario luchar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, fue así como se dictó nuestra Ley Revolucionaria de Mujeres.  Sabemos que nosotros aquí en la Zona Altos tal vez no hemos tenido grandes avances, han sido avances pequeños, son lentos pero vamos avanzando, compañeras y compañeros.

  Aquí vamos a decir en la Zona Altos cómo es que hemos avanzado con los diferentes niveles, en las diferentes áreas, en los diferentes lugares donde nos toca trabajar. También vamos a decir cómo en la ley revolucionaria hemos visto, hemos analizado, antes de venir aquí, entre hombres y mujeres analizamos cómo estamos en cada uno de estos puntos de la Ley Revolucionaria de las Mujeres, eso es lo que vamos a decir. Porque es muy importante que en este análisis no sólo participemos las mujeres, también necesitan participar los hombres, para escuchar lo que pensamos, lo que decimos. Porque si estamos hablando de una lucha revolucionaria, una lucha revolucionaria no la hacemos sólo los hombres ni sólo las mujeres, es tarea de todos, es tarea del pueblo y como pueblo habemos niños, niñas, hombres, mujeres, jóvenes, jóvenas, adultos, adultas, ancianos y ancianas. Todos tenemos un lugar en esta lucha y por eso todos debemos participar en este análisis y en las tareas que tenemos pendientes.
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Compañeros, compañeras, mi nombre es Eloísa, del pueblo Alemania, municipio San Pedro Michoacán, fui miembro de la Junta de Buen Gobierno, del Caracol I “Madre de los caracoles. Mar de nuestros sueños”.  Nos toca hablar un poco sobre el tema de las compañeras y a mí me tocó hablar un poco cómo es que era la participación antes del 94 de las compañeras y un poco cómo fuimos avanzando después del 94.

   Así como platicamos en nuestra zona, que de por sí desde un principio nosotras como compañeras no participábamos, nuestras compañeras de más antes no teníamos esa idea de que nosotras como compañeras podemos participar.  Teníamos ese pensamiento o esa idea que nosotras las mujeres sólo servimos para el hogar o cuidar los hijos, hacer la comida; tal vez será por la misma ignorancia del capitalismo que eso es lo que teníamos en la cabeza.  Pero también nosotras como mujeres sentíamos ese temor de no poder hacer cosas fuera del hogar, así como también no teníamos ese espacio de parte de los compañeros.

   Al igual no teníamos esa libertad de participar, de hablar, como que se pensaba que los hombres eran más que nosotros.  Cuando estamos bajo dominio de nuestros padres, nuestros padres no nos daban esa libertad de salir pues era mucho el machismo que se vivía antes.  Tal vez los compañeros no es porque ellos lo querían hacer sino porque tenían la idea que el mismo capitalismo o el mismo sistema nos lo penetró en la cabeza.  También porque el compañero no está acostumbrado a hacer oficios dentro del hogar, a cuidar los hijos, a lavar la ropa, hacer la comida y eso es lo que le dificulta al compañero hacer los oficios dentro del hogar pues le hace difícil cuidar los hijos para que la compañera pueda salir a hacer su trabajo.

  Como dije antes, las compañeras que vivimos bajo dominio de nuestros padres o vivimos todavía con nuestros padres, como tenemos un respeto que cuando estamos con nuestros padres, nuestros padres dicen si podemos hacer el trabajo, pues nos vamos a donde queremos hacer el trabajo.  Pero si nuestros padres, a veces que nos dicen no vas a ir, es que a veces le respetamos, también a veces que tenemos en la cabeza que le respetamos a nuestros padres.  Entonces hay veces que nuestros papás no nos saca, también ha pasado que piensan que al sacarnos fuera de nuestras casas como hijas no vamos al trabajo que nos corresponde sino que vamos a hacer otras cosas y después involucramos a los papás en problemas y ya los papás se ocupan a ese espacio a arreglar nuestros diferentes problemas que tenemos como mujeres.  A veces también eso es la idea de nuestros padres o de los esposos, los que ya son parejas, o sea que eso también a veces tienen en la idea los compañeros.
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   Compañeros y compañeras, muy buenas tardes a todos ustedes que hoy aquí están presentes. Mi nombre es Andrea, mi pueblo es San Manuel, mi municipio es Francisco Gómez del Caracol III “La Garrucha”. Venimos representando nosotros como compañeras de la zona de Garrucha, lo que alcanzamos a expresarnos pues no traemos tantas palabras, casi allá la mayoría hablan en tzeltal.

   Voy a empezar primero con lo que habíamos sabido que antes de 94 habían sufrido mucho las compañeras. Había humillaciones, maltratos, violaciones, pero al gobierno no le importaba eso, su trabajo es nomás destruirnos como mujeres. No le importaba si es que hay una mujer que se enfermaba o pides ayuda o auxilio, eso no le importa.

   Pero nosotras como mujeres, ya ahora, ya no podemos dejarnos a eso, tenemos que seguir adelante. En esos tiempos hemos sufrido, así es que han comentado las compañeras. En esos tiempos que dije que había muchas humillaciones, lo que hacía el mal gobierno y también los finqueros, ¿qué es lo que hacían en ese tiempo? Es que a las compañeras no las tomaban en cuenta.

   ¿Esos finqueros qué hacían? Los tenían en mozo a los compañeros, las compañeras se levantaban muy temprano a trabajar y de esa forma todavía las pobres mujeres seguían trabajando juntamente con los hombres. Había mucha esclavitud, pero compañeros, ahora ya no queremos eso, así es que ya apareció nuestra participación como compañeras.  En ese tiempo no había participación, nos tenían así como ciegos, sin poder hablar.  Pero lo que queremos ahorita es que ya funcione nuestra autonomía, queremos que ya participemos nosotras como mujeres, que ya no nos dejemos atrás. Seguiremos adelante para que vea el mal gobierno que ya no nos dejamos explotar como lo hizo con nuestros antepasados. Ya no queremos.

  Ya de ahí hasta el año de 94 se supo que ya había nuestra ley de mujeres.  Qué bueno, compañeros, que ya hubo eso, que ya hemos participado.  Desde ese año ya habían salido manifestaciones, ya se ha visto que ya han salido las compañeras, por ejemplo en la Consulta Nacional salieron las mujeres también, participaron.  Yo también presenté en ese tiempo, yo tenía 14 años y presenté la Consulta Nacional. De esa forma, yo no sé ni participar ni hablar, pero sí hasta donde pude lo hice, compañeros.

   Ya lucharon, ya demostraron, ya el gobierno se dio cuenta que también las mujeres ya no se dejaban, seguían. Ya ahora, que ya dije que ya queremos que funcione nuestra autonomía, y apareció nuestros derechos como mujer, lo que vamos a hacer ahora es ya construir, hacer el trabajo, así como dicen que ya es nuestra obligación seguir adelante.

   Entonces nosotras que ya ahora estamos aquí presentes, no sé si alguna compañera que me sucede, una pregunta, si saben quién fue que hizo esa ley revolucionaria.  Si alguien lo quiere responder lo puede responder, porque alguien fue que luchó por eso y alguien fue que defendió por nosotras. ¿Quién fue que luchó por nosotras, compañeras? La Comandanta Ramona, fue que hizo ese esfuerzo para nosotras.  Ella no sabía leer ni escribir, ni hablar en castilla ¿Y por qué nosotras entonces, compañeras, no hacemos ese esfuerzo? Es un ejemplo esa compañera que ya hizo el esfuerzo. Ya es ella el ejemplo que vamos a seguir más adelante para hacer más trabajos, demostrar qué es lo que sabemos en nuestra organización.
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   Me toca representar a las compañeras que van a participar en tema de mujeres, que son 5 compañeras que van a participar.  Buenas tardes a todos. Mi nombre es Claudia. y vengo del Caracol IV de Morelia.  Soy base apoyo del pueblo Alemania, región Independencia, municipio autónomo 17 de Noviembre.  Voy a leer un poco, antes de entrar con nuestros subtemas, traigo una introducción.  Voy a leer el escrito porque si digo así nomás, ya estando aquí enfrente, se me va olvidar lo que voy a decir.

   Mucho más antes sufríamos por el maltrato y la discriminación, la desigualdad en la casa, en la comunidad.  Siempre sufríamos y nos decían que éramos un objeto, que no servimos nada, porque así nos enseñaron nuestras abuelas.  Sólo nos enseñaron a trabajar en la casa, en el campo, cuidar el niño, los animales y servir el esposo.

   Nunca tuvimos la oportunidad de ir a la escuela, por eso no sabemos leer ni escribir, mucho menos hablar en castilla.  Nos decían que una mujer no tiene derecho de participar ni reclamar.  No sabíamos defendernos ni conocíamos qué es un derecho.  Así fueron educadas nuestras abuelas por sus patrones que eran los rancheros.

  Algunas de nosotras ahora todavía tenemos esa idea de trabajar sólo en la casa porque así vino encadenando este sufrimiento hasta ahora donde estamos.  Pero después de diciembre de 1994 se formaron los municipios autónomos, es ahí que empezamos a participar, a conocer cómo hacer los trabajos, gracias a nuestra organización que nos dio un espacio de participación como compañeras, pero también gracias a nuestros compañeros, a nuestros papás que ya entendieron que sí tenemos derecho a hacer los trabajos.
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 Compañera Ana.  Nuevamente nos toca el turno otra vez a la Zona Norte, ya están acá los participantes que van a hablar de los temas que se analizó allá en nuestro caracol.  Voy a empezar con una introducción.

  Hace muchos años atrás existía la igualdad entre hombres y mujeres porque no había uno que era más importante que el otro.  Poco a poco empezó la desigualdad con la división del trabajo, cuando los hombres son los que salían al campo a cultivar para sus alimentos, salían de cacería para completar la alimentación en las familias y las mujeres se quedaban en la casa para dedicar a los trabajos domésticos, así como también el hilado, el tejido de la ropa y en la elaboración de utensilios de cocina, como las ollas, vasos, platos de barro.  Más después surgió otra división del trabajo en aquellos que empezaron a dedicarse a la ganadería.  El ganado empezó a servir en forma de dinero ya que lo utilizaban para intercambiar sus productos.  Con el tiempo esta actividad se convirtió como el más importante, más aún cuando empezó a surgir la burguesía que se dedicaban a comprar y vender para acumular ganancias.  Todo este trabajo son los hombres quienes lo dedicaban, por eso son los hombres que mandan en la familia, porque él solo conseguía para los gastos de la familia y el trabajo de las mujeres no era reconocido como importante, por eso se quedaron como las menos, débiles, incapaces de hacer un trabajo.

  Así era la costumbre, el modo de vida que trajeron los españoles cuando vinieron a conquistar nuestros pueblos, como ya dijimos anteriormente, que son los frailes quienes nos educaban e instruían en sus costumbres y conocimientos.  Desde ahí nos enseñaron que la mujer tenía que servirle a los hombres y hacerle caso en todo momento cuando da órdenes, y que las mujeres deben cubrir su cabeza con un velo cuando van a la iglesia y que no tiene que fijar su mirada por cualquier lado, tiene que estar agachadito su cabeza. Se consideraba que las mujeres son los que hacían pecar a los hombres por eso la iglesia no les permitía que las mujeres vayan a la escuela ni mucho menos ocupar cargos.
  Nosotros los pueblos indígenas lo agarramos como una cultura la forma como los españoles trataban a sus mujeres, por esa razón en las comunidades empezó a surgir la desigualdad entre hombres y mujeres que sigue hasta ahora, como estos ejemplos:

  Las mujeres no les permiten ir a la escuela y si una muchacha sale a estudiar era mal vista por la gente de las comunidades. A las niñas no les dejaban jugar con los niños ni tocarles sus juguetes.  El único trabajo que debe hacer las mujeres es en la cocina y a criar hijos.  Las muchachas solteras no tenían la libertad de salir ni de pasear en la comunidad ni en la ciudad, tenían que estar encerradas en su casa, y cuando se casaban eran cambiadas por el alcohol y otras mercancías, sin que la mujer dé su palabra si está de acuerdo o no, porque no tenía el derecho de elegir a su pareja.  Cuando ya están casadas no podían salir a solas ni hablar con otras personas, más si son hombres.  Existía el maltrato de las mujeres por sus maridos y nadie aplicaba justicia, estos maltratos más los realizaban los hombres que toman trago.  Así tenían que vivir toda su vida con sufrimiento y abuso.

  Otra de las cosas que hacían las mamás era instruir a sus hijas en que tienen que servirle la comida a sus hermanos, para que más adelante pueda vivir bien con su esposo y no recibir maltrato, porque se cree que una de las razones del maltrato de la mujer es que no aprendieron a servirle a su marido y hacerle caso en todo lo que el hombre indique.

  Pero también nuestros abuelos y abuelas tenían sus costumbres buenas que siguen practicando hasta ahora, por eso no hay mucha preocupación cuando hay enfermedades, porque conocían las plantas medicinales y sabían mucho de cómo cuidar la salud.  No se preocupaban por la falta de dinero porque todo lo que necesitaban para la alimentación ellos lo cultivaban, por eso las mujeres de antes eran fuertes, trabajadoras, porque elaboraban su propia ropa, calhidra, aunque no conocían su derecho pero pudieron salir adelante.
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 (Continuará…)
Doy fe.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Febrero del 2013.

lunes, 1 de abril de 2013

Después de un líder carismático, ¿qué sigue?


El presidente Hugo Chávez, de Venezuela, ha muerto. La prensa mundial y el Internet fueron inundados con evaluaciones de sus logros –y éstas van de la alabanza sin fin a la denuncia interminable. Ciertas personas expresan un grado de alabanza o denuncia más cuidado o restringido. La única cosa en que todos parecen coincidir es que Hugo Chávez era un líder carismático. 
 
¿Qué es un líder carismático? Es alguien que tiene una muy fuerte personalidad, una visión política relativamente clara y una gran energía y persistencia en impulsar esta visión. Los líderes carismáticos atraen gran respaldo, primero que nada en su país. Pero los mismos rasgos de su persona que atraen respaldo son también los que movilizan una oposición profunda hacia sus políticas. Todo esto es cierto en el caso de Chávez.
 
La lista de líderes carismáticos a lo largo de la historia del mundo moderno no es tan larga. Piensen en Napoleón y De Gaulle, en Francia; Lincoln y F.D. Roosevelt, en Estados Unidos; Pedro El Grande y Lenin, en Rusia; Gandhi, en India; Mao Tse Tung, en China, y Mandela, en Sudáfrica. Y, por supuesto, Simón Bolívar. Tan pronto se consulta una lista así son evidentes varias cosas. Estas personas son líderes controvertidos durante sus vidas. La evaluación de sus méritos y fallas ha variado constantemente a lo largo el tiempo histórico. No parecen desaparecer de la visión histórica. Y, por último, no fueron para nada idénticos en cuanto a su política.
 
La muerte de un líder carismático siempre crea un vacío de incertidumbre, en el cual sus simpatizantes intentan garantizar la continuación de sus políticas institucionalizándolas. Max Weber llamaba a esto la rutinización del carisma. Una vez rutinizadas, las políticas evolucionan en direcciones siempre difíciles de predecir. Para evaluar lo que podría pasar en el futuro inmediato uno tiene que comenzar, por supuesto, haciendo una evaluación de los logros de Chávez. Pero uno necesita también hacer la evaluación del rapport de las fuerzas internas y de los contextos culturales y políticos más grandes en los que Venezuela y América Latina se hallan hoy.

Sus logros parecen claros. Utilizó la enorme riqueza petrolera de Venezuela para mejorar significativamente las condiciones de vida de los estratos más pobres –expandiendo su acceso a las instalaciones de salud y educación–, lo que redujo la brecha entre ricos y pobres de modos muy notables. Además utilizó la enorme riqueza petrolera para subsidiar las exportaciones de crudo a un gran número de países, especialmente en el Caribe, lo que ha permitido que sobrevivan mínimamente.

Es más, contribuyó sustancialmente a construir instituciones latinoamericanas autónomas –no sólo la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba ), sino la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que agrupa a todos los países del continente americano, con excepción de Estados Unidos y Canadá, y el Mercosur (la estructura económica confederada que incluye a Brasil y Argentina, al que Chávez se unió. No estuvo solo en estos esfuerzos, sino jugó un papel particularmente dinámico. Fue un papel por el que lo felicitó constantemente el ex presidente Lula, de Brasil. El gran número de presidentes de otros países que asistieron a su funeral (unos 34), especialmente de América Latina, da fe de este aprecio. Al buscar la creación de estructuras latinoamericanas fuertes por supuesto jugó un papel antimperialista, uno esencialmente antiestadunidense, y como tal no fue nada querido en Washington.

Debemos resaltar, en particular, el aprecio positivo que el presidente conservador del vecino Colombia tuvo por Chávez. Esto se debió al importante y muy positivo papel que Chávez jugaba como mediador entre el gobierno colombiano y su enemigo: el movimiento guerrillero de largo tiempo, las FARC. Chávez era el único mediador aceptable por ambos bandos, y él buscaba una solución política para poner fin a los combates.

Sus detractores lo acusaron de fomentar un régimen corrupto, autoritario, incompetente económicamente. Sin duda hubo corrupción. Siempre la hay en cualquier régimen en el que hay dinero abundante. Pero cuando pienso en los escándalos de corrupción, en el pasado medio siglo, en Estados Unidos, Francia o Alemania, donde hay aun más dinero, no puedo tomar estos argumentos demasiado en serio.

¿Fue autoritario su régimen? Ciertamente. Esto es lo que se obtiene con un líder carismático. Pero de nuevo, a como van los líderes autoritarios, es notable todo lo que Chávez se refrenó. No hubo purgas sangrientas o campos de concentración. En cambio, hubo elecciones, que la mayoría de observadores externos han considerado tan buenas como otras (piensen de nuevo en Estados Unidos o Italia, o... ), y Chávez ganó 14 de 15. No debemos olvidar tampoco que confrontó un serio intento de golpe de Estado, el cual tuvo respaldo de Estados Unidos, al que sobrevivió con dificultad. Sobrevivió debido al respaldo de la gente y del ejército.

Y en cuanto a la incompetencia económica, sí cometió errores. Y sí, el actual ingreso del gobierno venezolano es menor de lo que era antes. Pero recordemos que estamos en una depresión a escala mundial. Y casi todos los gobiernos en el mundo enfrentan dilemas financieros y hacen llamados a la austeridad. No resulta obvio que un gobierno en las manos de sus opositores hubiera podido hacerlo mejor en términos de optimizar las entradas económicas. Lo cierto es que un gobierno en las manos de sus opositores habría hecho menos por redistribuir internamente la riqueza entre los estratos más pobres.

La única área en la cual no brilló fue en su continuado apoyo hacia una política económica extractivista, pasando por encima de las protestas de los pueblos indígenas en torno al daño ecológico y a sus derechos en pos de un control autonómico de sus localidades. Pero compartió su falta con cada uno de los gobiernos del continente americano, sean de izquierda o de derecha.

¿Qué es lo que puede pasar ahora? Por el momento, tanto los chavistas como la oposición han cerrado filas, por lo menos hasta las próximas elecciones presidenciales. Casi todos los analistas parecen concordar en que el sucesor elegido por Chávez, Nicolás Maduro, ganará estas elecciones. La cuestión interesante es qué ocurrirá después, primero que nada en cuanto a las alineaciones internas. Ningún bando deja de tener divisiones internas. Sospecho que habrá algún barajar de cartas y habrá defecciones en todos los campos hacia el otro bando. En unos cuantos años veremos un despliegue muy diferente de las fuerzas.

¿Qué ocurrirá con el socialismo del siglo XXI –la visión que Chávez tenía de lo que Venezuela necesita hacer en América Latina y por todo el mundo? Hay dos términos en esta visión. Uno es socialismo. Chávez buscó rescatar este término del oprobio en el que había caído, debido a las múltiples fallas incurridas tanto por el comunismo realmente existente como por la socialdemocracia posmarxista. El otro término es siglo XXI. Éste fue el claro repudio de Chávez de la tercera y segunda internacionales, y fue un llamado en pos de repensar la estrategia.

En ambas tareas, Chávez apenas si estuvo solo. Pero su llamado resonó con gran fuerza. Para mí, este esfuerzo es parte de una tarea mayor que todos enfrentamos durante esta crisis estructural del capitalismo histórico y en la bifurcación de dos posibles resoluciones del caos en el que ha caído nuestro sistema-mundo. Necesitamos debatir cuál es la naturaleza del mundo mejor que nosotros, o algunos de nosotros, estamos buscando. Si no podemos clarificar más lo que queremos no es probable que ganemos la batalla ante aquellos que buscan crear un sistema no capitalista que, sin embargo, reproduzca los peores rasgos del capitalismo: las jerarquías, la explotación y la polarización.

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/30/index.php?section=opinion&article=018a1mun

lunes, 25 de marzo de 2013

El Imperio de la Ley Herodes: historias de justicia a la mexicana

El video de la discordia 

En internet circula un video que ha atrapado la atención de la prensa nacional e internacional. Hasta CNN Noticias ha dedicado una de sus manipulativas cápsulas informativas a la referida grabación. Y mientras las autoridades expuestas sugieren que el suceso captado infraganti requiere una investigación más exhaustiva, el ciberespacio se ocupa de difundir lo que de otro modo estaría vedado en un país gobernado por el inquebrantable precepto “te chingas o te jodes”. El video –tomado desde la cámara de un teléfono celular en el interior de un auto particular– captura la secuencia de acciones que con rigor doctrinario realiza la policía con fines de procuración de justicia en las calles de México: torcedura de extremidades, aplicación de llave china, estrujón de genitales, tehuacanazo lacrimógeno, recordatorios de progenitora, sometimiento contra el asfalto etc. El video fue grabado por una de las víctimas de la justicia mexicana, al momento de su detención-levantón en San Miguel de Allende. Aunque en la grabación no se alcanza a apreciar, se sabe que ya en las instalaciones de los separos ministeriales las autoridades aplicaron a los detenidos el protocolo de humillación que en tierras arábicas practican litúrgicamente las tropas de pacificación estadunidenses: esposados, amordazados, les despojaron de sus prendas para exhibirles, a modo de ofrenda, ante la voyerista autoridad uniformada. 

En un asalto de provocación típicamente panista, el priista alcalde de San Miguel de Allende, Mauricio Trejo Pureco, escribió en su cuenta de twitter: “¿Si hubiera sido el ejército te hubieras bajado?”. 

En otro asalto de analfabetismo también típicamente panista, el priista alcalde agregó: “Piénsalo y analisa (sic) bien el video”. 

Lo único que cabe pensar, analizar y concluir es que, en lo que respecta a técnicas de tortura física o psicológica, violación de derechos humanos, represión policiaca, corrupción e impunidad institucional, México avanza con paso firme hacia ¡Adelante! 

La ciudad de las flores 

En la histórica capital de Veracruz, Xalapa, el aluvión de fuerzas de seguridad ha subvertido el decorado de la otrora reconocida ciudad de las flores: ahora la capital se pinta de azul gendarme y verde olivo militar. Por disposición gubernamental, se decretó la implementación de un operativo conocido como Xalapa Seguro, cuya intención es fortalecer la presencia de las fuerzas del orden para combatir más eficazmente a la delincuencia organizada. En una de estas iniciativas virtuosas de combate al crimen, el acaecido fin de semana un grupo nutrido de efectivos policiacos inauguró un punto de operaciones en el corazón del centro histórico, más exactamente a la altura de los centros nocturnos, donde a menudo transitan las multitudes enfiestadas. El sábado, alrededor de las 3:00 de la madrugada, los elementos de seguridad señalados cerraron el paso a un vehículo que circulaba con normalidad por la avenida. En una acción que a ojos vistas realizan rutinariamente, los efectivos cercaron el auto, bajaron del vehículo al conductor y al acompañante –ambos estudiantes, entre 23 y 26 años de edad–, los sometieron contra el piso, catearon violentamente el interior del auto, arrojaron a la calle los artículos personales, y luego apuntaron su lámpara de mano a los transeúntes que miraban el aparatoso espectáculo, como tratando de averiguar si alguno estaba grabando aquellas heroicas “acciones de combate frontal a la delincuencia”. Casi en seguida, un policía pidió a los jóvenes que recogieran los artículos que unos minutos antes sus compañeros habían tirado sin rubor fuera del auto, en un acto de apreciable humillación. 

Pero el episodio de “restablecimiento de la seguridad” no acabó allí. Aunque no se puede saber con exactitud el desenlace de esta típica historia de justicia a la mexicana, pues lo último que se alcanzó a presenciar fue que el auto arrancó con las dos víctimas al frente, uno conduciendo (lo cual descarta una presunta intoxicación alcohólica), y tres policías encapuchados en el asiento trasero, con armas de alto calibre empuñadas, escoltados por un convoy (o unidad de choque, en la terminología coloquial), se puede hacer una inferencia o reconstrucción de lo que ocurriría más tarde. Y como dice el comerciante de exitosa prosapia: “ahora sí que le vengo manejando jefita las siguientes occiones…” a modo de final trillado: una golpiza o “calentadita” a los dos tripulantes del auto; o una generosa mordida –la pura centaviza o mínimo un tostón– después de una sesión de intimidación verbal, amenazas; o una remisión a los separos ministeriales donde se les amedrenta e incomunica, con lujo de extorsión, agresión física o violación… 

En fin, selecciónese el final que más fielmente equipare su experiencia con la justicia mexicana.