miércoles, 9 de octubre de 2013

Por un periodismo que construye puentes de entendimiento. Entrevista con Ivonne Melgar




Mariana Carbajal Rosas

Durante el Hay Festival, realizado en la ciudad de Xalapa, Ver. la semana pasada, tuve la oportunidad de entrevistar a una reportera y analista política que me dio una lección sobre la labor del periodismo y su compromiso con la realidad, un compromiso que viene del oficio y una búsqueda incansable por entender desde diferentes perspectivas nuestro contexto social.

Esta reportera es Ivonne Melgar y fue la encargada de entrevistar a Jodi Williams, ganadora del premio Nobel de Paz, en el Hay Festival. Un poco apresurado mi encuentro con ella, enfrente de la cascada estatua del general Ignacio de la Llave, me presentó a su esposo y a sus hijos y ahí, a la intemperie pude hacerle una breve entrevista.

¿En qué circunstancias llegó a México? Sé que su familia es salvadoreña.

“Mis padres venían a hacer un posgrado y viviendo aquí en México se recrudeció la guerra civil del Salvador y resultó difícil volver, entonces nos sentíamos mucho más seguros y felices en México, porque la sociedad mexicana fue muy solidaria con los salvadoreños en aquel momento. Mi hermana y yo estudiamos en la secundaria, hicimos la prepa en CCH sur de la UNAM, luego continué la carrera en Ciencias Políticas y no pudimos volver. Cuando mis padre volvieron yo ya tenía una vida hecha aquí”.

Háblenos de su labor como comunicadora en México.

“Básicamente he sido de reportera de día a día desde 1990, he tenido la fortuna de pasar por varios medios importantes, empecé en Uno más Uno, trabajé ahí 7 años, luego 9 años en Reforma y desde el 2006 a la fecha en Excélsior. Al principio cubría cosas sociales y ahora cubro la política, cubrí 10 años presidencia, y ahora estoy cubriendo cámara de diputados. Tengo una columna de análisis los sábados en Excélsior y me gusta mucho el periodismo como una labor que tiene que mostrar lo que somos, no juzgar, sino mostrar de qué estamos hechos y construir puentes de comunicación y de entendimiento”.

¿Cómo se enfrenta a la información de la fuente presidencial?

“En su momento es un trabajo de registro, de qué se trata la vida pública del presidente, porque no es un reporteo ni una cobertura de los entretelones, si no lo que hace el presidente públicamente, es muy interesante porque se conoce la diversidad de un país como México, tan complejo y desigual, con tantas potencialidades. Al mismo tiempo aprende uno a distinguir cuándo hay mucha parafernalia y protocolos que quizá están de más en nuestra vida política y no necesariamente son lo que está pasando en el día a día. Es importante darle un registro a ese discurso, ponerlo en perspectiva y entender a qué está respondiendo”.

El discurso político tiene muchas caras y quiero mencionar un libro, La seducción de las Palabras de Alex Grijelmo, donde se menciona que siempre hay una trasgresión lingüística en el discurso político. ¿Crees que haya una imperante es estos tiempos?

“Me parece que es muy importante el señalamiento de Alex Grijelmo en el sentido de que las palabras para un periodista siempre son aliadas y son suficientemente profundas, flexibles y diversas para decir lo que queremos decir, hay que aprender a decir sin ofender, sin herir, pero tenemos que señalar lo que estamos observando y si aprendemos a aliarnos de las palabras podemos conseguir muchas cosas como periodistas. Dice Sándor Márai, mi escritor favorito, las palabras una vez pronunciadas cobran vida. Es muy importante entender que las palabras están construyendo realidades, eso como periodistas, pero también como analistas debemos aprender a desconstruir las palabras del poder y entender qué hay detrás de ellas, no sólo su registro, sino saber a qué realidad están respondiendo, en qué contexto se dicen, y muchas veces, cuando sabemos a qué intereses e historias responden los actores, podemos entender mejor la dimensión de sus palabras. Eso es lo bonito del periodismo, porque uno va aprendiendo a entender cuando alguien dice X o Y, cuando tiene jiribilla o cuando se esta pronunciado en una declaración algo muy importante o cuando te están dando la vuelta. Trabajamos con palabras y hay que entender las que dice el poder y uno desde su construcción de la noticia, también usarlas y hacerlas nuestras”.

¿Qué proyecciones tienes de un Estado que cada más está dejando de lado al hombre común?

“Creo que estamos en una encrucijada muy fuerte donde la política tiene que hacerse cargo del futuro y que el fututo es la gobernabilidad, pero no en abstracto, sino la posibilidad de que todos tengamos resueltas nuestras necesidades. Eso le da viabilidad a un país. Creo que no todos lo entienden, estamos en esa faz de transición, donde a muchos les ha caigo el 20 de que no es posible gobernar para los números sino para garantizar ciertos derechos. Estamos entrando en el gran debate de los derechos sociales, las políticas enfocadas en las personas y no en la seguridad del Estado en abstracto”.

El hombre está bajo mucha presión en ese sentido ¿cuáles crees que sean sus opciones?

“Creo que hay una evolución, hay hombres más comprometidos con su entornos, hay la capacidad de construir comunidad e identidad y eso estamos observándolo ante un Estado que se desentiende. Hay grupos sociales que se hacen cargo de sí mismos y que van a enfrentar a ese Estado por diferentes vías”.

¿Crees que los medios están cumpliendo con su papel de comunicación o se están comprometiendo a fomentar el discurso hegemónico?

“Hay de todo tipo, creo que estamos enfrentando el riesgo de que se vean sólo como negocios y de que la información se vea como mercancía y no como un insumo necesario para la democracia, pero creo que por la vía de los hechos, ese esquema de mercantilismo va a caer, porque la gente puede no tener trabajo pero está ilustrada y sabe qué medios mienten, qué medios construyen y venden una imagen y cuáles están registrando la verdad. Los hombres y las mujeres van a ir desechando esos medios”.

¿Cuál crees que sea el papel de las redes sociales en la imagen del Estado?

“Creo que es clave, a pesar de sus excesos y sus escándalos, asuntos de irresponsabilidad que ha habido, es importantísimo que los ciudadanos tengamos poder para decir y que no haya mediación en nuestra verdad, al final muchas cosas se han conocido hoy en las redes y muchas decisiones del poder se ven matizadas y limitadas por el poder de los ciudadanos hablando desde las redes”.

¿Algún consejo que desean resistir a la hegemonía política, pero más como analistas  y no como meros detractores?

“Eso no existe, hay que interactuar con al realidad, hay que leer, hay que entender a qué responde cada medio, hay que ir a trabajar a los medios, picar piedra, tener humildad, trabajar hasta las dos de la mañana, hay que hacer oficio, ese es mi consejo, y después pensar que podemos escribir como Monsiváis, pero antes hay que trabajar, profesionalizarse, saber para quién estamos trabajando. Es muy importante leer eso, conocer la agenda, el zurcido de los medios”.

¿Recomiendas algún libro?
Diarios de Sándor Márai, Tierra tierra y el más bello, el que más me gusta, pero que es literatura, El último encuentro”.

“Gracias”, le digo.

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