lunes, 14 de noviembre de 2016

Gatopardismo a la veracruzana


En medio del caos y la manipulación de la información en el estado de Veracruz, no sorprende que la presidenta de la Mesa Directiva del congreso del estado, María Elisa Manterola, haya confirmado que se recibió un escrito donde supuestamente el otrora dirigente de la cleptocracia veracruzana, Javier Duarte, manifieste su intención de regresar para terminar su infame sexenio. Lo que sorprende es que la diputada Manterola lo crea, o al menos de que se haya tomado el trabajo de informarlo a los medios, y que además declare que no existe impedimento legal para semejante ocurrencia. Lo que en todo caso aparece como una realidad evidente es que la política en Veracruz seguirá los caminos de la impunidad, la corrupción y el cinismo que para muchos fue la marca de la casa.

Y digo fue porque por ahora hay muchos que por ignorancia o conveniencia tienen la esperanza o la certeza (dependiendo de si formarán parte del gabinete o no) de que vienen nuevos tiempos para los veracruzanos. Que los tiempos aciagos de la simulación y el robo sistemático modernizados por Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrera y su heredero, Javier Duarte, han quedado atrás; que con la participación de la ciudadanía se abrirán nuevas perspectivas para los habitantes del estado. Sin embargo los hechos parecen confirmar lo contrario: la continuidad será la marca del nuevo gobierno.

Véase por ejemplo el tema de la conformación del congreso y las claras muestras de simpatía entre diputados del PRI y el PAN para repartirse el pastel. El que reconocidos duartistas presidan comisiones o se pongan de acuerdo con otros partidos para conformar bancadas artificiales pero susceptibles de recibir recursos y ejercer el chantaje político, es sólo un botón de muestra. Lo que se pretende en el fondo es el control del congreso por parte del ejecutivo a pesar de su relativa diversidad. Y para ello sería necesario formar un bloque que presentara un frente común contra la bancada incómoda de Morena, vista como una amenaza a los designios de los ‘ganadores’, negando el sentido del voto que castigó al PRI en las pasadas elecciones. Aquí lo que importa es la voluntad de los dueños del dinero y no de los votantes. ¿Dónde se ha visto eso?

En el tema económico, por lo poco que se ha dejado entrever -a pesar de planes de gobierno elaborados por un reducido comité de especialistas pero, eso si, con la amplia participación de la ciudadanía como los propios especialistas se empeñan en divulgar- las cosas tampoco parecen apuntar a un cambio profundo en las tendencias actuales. El modelo extractivista está más vivo que nunca lo que asegura la continuidad de la minería a cielo abierto, las hidroeléctricas en construcción, la agricultura extensiva y la profundización de la industria turística que ahora contará con el apoyo de uno de sus principales representantes, el propio gobernador electo Miguel A. Yunes. Por encima de todo, el proyecto económico está sometido a la idea de que lo más importante es atraer la inversión extranjera y por ende someterse a sus intereses, aunque sean contrarios a los de la mayoría de la población.

El tema de seguridad o de inseguridad, como sea que se le llame, dada la vocación autoritaria y policiaca del futuro gobernador se profundizará. Al mando único, la impunidad de fuerzas armadas y policías, la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales, los feminicidios, se sumará la indolencia del poder judicial en su conjunto para frenarlas; la negación sistemática por parte de la autoridad de que ese tipo de crímenes existan en Veracruz o de que incluso se amenace y persiga a personas que buscan a sus familiares seguirá siendo moneda corriente. Ojalá que los hechos futuros lo desmientan pero hasta el momento no hay señales claras de que eso pueda suceder.

En lo referente a la quiebra de las finanzas públicas del estado las señales han sido tímidas y sobre todo encaminadas a subrayar el sentido justiciero (por ejemplo, dejando correr la especie de la supuesta confiscación de bienes de la familia Duarte para venderlas y recuperar dinero) muy útil para ocultar el hecho de que el quebranto financiero viene desde los gobiernos de Alemán y Herrera y que se hizo más visible por la falta de pagos de servidores públicos al final del gobierno de Duarte. Pero sobre todo, que la crisis financiera será la constante en la próxima década, cuando menos. La capacidad del gobierno para impulsar el crecimiento económico está seriamente dañada y, a falta de milagros, lo pondrá de rodillas frente a la federación y las corporaciones internacionales, obligándolo a contratar mas deuda y someterse a los designios de los grandes inversionistas y del presidente en turno.

Si se acepta la idea de que el retroceso político, económico y financiero del estado tuvo como objetivo mantener inalterable el control del estado por la oligarquía veracruzana, a pesar de la llegada de la globalización/neoliberalismo, entonces no que queda mas que aceptar que la continuidad será la esencia del gobierno panista. Porque ésa es la clave para comprender la dinámica por venir: cambiar (de colores cuando menos) para que todo permanezca igual: gatopardismo a la veracruzana.

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