viernes, 11 de abril de 2014

¿A quién le sirve el horario de verano en México?

Mapa de los países que utilizan el horario de verano durante los periodos que abajo se mencionan:
     Durante el verano boreal (hemisferio norte)     Durante el verano austral (hemisferio sur)     Nunca han utilizado el horario de verano     Alguna vez han utilizado el horario de verano
Entre bostezos y con el cuerpo a medio gas por la desmañanada escribo las siguientes líneas para tratar de responder a la pregunta que sirve de título a estas líneas. Creer que adelantar una hora el reloj redundará en beneficios para todos vía ahorro de energía no convence a nadie, a pesar de que dicha cantinela es repetida todos los años por el gobierno federal, pero tampoco provoca una respuesta de la sociedad, empeñada en mantener su nivel de consumo y sus ilusiones alimentadas con promesas del poder.

Implementado después de la segunda guerra mundial en algunos países de Europa para ahorrar energía, el cambio de horario resulta mucho más efectivo en países fuera de los trópicos que en países como el nuestro, en donde la mayor parte del territorio se encuentra localizado entre el trópico y el ecuador. Es por ello que el ahorro de energía eléctrica en países tropicales es mucho menor que en países como EEUU y Canadá así como la mayoría de los países europeos. En Sudamérica sólo algunos estados de Brasil y la totalidad del territorio chileno lo aplican actualmente y el resto del subcontinente lo ha utilizado alguna vez pero actualmente no lo utiliza.

Lo anterior demuestra que sólo los países industrializados al norte del trópico de Cáncer lo mantienen pero ni Rusia ni China, que ocupan buena parte del hemisferio norte lo utilizan. Y de este hecho se puede inferir entonces que la aplicación del horario de verano en México, desde 1996, no es más que una muestra más del sometimiento de este país a la economía mundial. El diputado Andrés Eloy Martínez Rojas recordó, en una entrevista a un periódico nacional, que el argumento original para promover la implantación del horario de verano en México fue el de homologar las actividades con las principales economías del mundo y no tanto para ahorrar luz. Asimismo alertó acerca de los nocivos efectos sobre la salud de las personas al adelantar el reloj, basado en un estudio que afirma que en EEUU han aumentado los ataques cardiacos en un 25% como consecuencia de adelantar la hora. (http://www.eluniversal.com.mx 8/4/14)

La luz solar es un alimento, tanto para las plantas como para los seres humanos. Para éstos últimos no sólo proporciona el calor necesario para sobrevivir y para reproducirse sino que además genera el equilibrio emocional indispensable para hacer la vida más llevadera. La actividad humana está regulada por el sol, tanto en el día a día como en la sucesión de las estaciones del año, sobre todo en las zonas rurales, organizadas en función del ciclo agrícola. Modificarlo afecta necesariamente todos los ámbitos de la vida social de una manera tan sutil que muchas veces ni nos damos cuenta de sus efectos.

El domingo pasado dio inició el horario de verano, el cual nos impone el gobierno federal con el mencionado argumento de que ahorra energía, aunque este supuesto ahorro no se refleje en su recibo de luz. El que quiera creerlo que lo crea, pero lo que queda claro es que tod@s estamos batallando para ponernos a tono, adelantando una hora nuestros relojes. Si bien mover la manecilla del reloj no implica ningún esfuerzo, hay que considerar las consecuencias.


¿A poco no le cuesta más trabajo levantarse en la mañana? Anda uno todo el día adormilado y en la noche, a la vuelta y vuelta en la cama porque si se acuesta a las once, en realidad son las diez y el cuerpo no se deja engañar tan fácilmente. Esto sin mencionar que a las siete de la mañana apenas empieza a salir el sol y como que nuestro reloj interno no entiende nada. Hay que levantar a los niños con grúa para ir a la escuela y obligarlos a desayunar, porque el apetito anda por otro lado. Cabe la pregunta ¿Cómo impacta el horario de verano en el rendimiento escolar de los niños? ¿Será que después de una semana nos acostumbramos y todo vuelve a la normalidad?

La cosa empeora cuando llega la hora del aperitivo y la botana; como que no sabe igual. Los parroquianos se miran desconcertados porque la plática no agarra fuerza y el cantinero se lamenta con la baja del consumo y la modorra prevaleciente. Al salir de la chamba todavía es de día y las consabidas actividades clandestinas echan de menos la complicidad de las sombras nocturnas. En suma, tal vez el ahorro de energía no sea significativo pero el esfuerzo para acomodarnos al nuevo horario sí que lo es. Al final de la jornada, cuando se está tratando de conciliar el sueño, uno se consuela pensando en que el cuerpo se acostumbrará al nuevo horario, aunque sin olvidar que dentro de siete meses habrá que sufrir lo mismo, cuando volvamos al horario normal.


A la par de semejantes cavilaciones no queda más que asumir que los ciudadanos perdemos, poco a poco, el control de nuestra vida cotidiana en aras de un supuesto bienestar colectivo, que en el fondo sólo beneficia al gran capital, que unifica horarios para reducir costos y aumentar sus ganancias. Que el gobierno federal le importe un comino el efecto sobre la vida de sus ‘representados’ no es ninguna novedad. Todos los días nos demuestran para quien trabajan, al mismo tiempo que nos inundan con spots publicitarios para persuadirnos de los supuestos beneficios de sus políticas. Sin embargo, no hay más remedio que aceptar que adelantar el reloj una hora no es más que una clara expresión de la dominación a la que estamos sometidos por los dueños del dinero y de lo poco que nos importa como comunidad. 

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