viernes, 26 de julio de 2013

La prueba Enlace ha muerto pero su espíritu permanece



Después de haberla defendido a capa y espada, el gobierno federal ha decidido acabar con la prueba Enlace. Promovida por grupos empresariales para intervenir y controlar los procesos educativos, enfrentó críticas sistemáticas y escándalos que acabaron por convertirla en un lastre para el grupo en el poder, por lo que sin pena ni gloria desaparece un intento por privatizar la educación, a partir de evaluaciones que servirían para diagnosticar los problemas de la educación en México, pero su espíritu sobrevive.

Se le criticó porque  intentaba establecer comparaciones partiendo de la idea de que México es un país homogéneo y que los mismos programas deberían dar los mismos resultados, ya fuera el campo o en la ciudad, en zonas marginadas que en zonas de altos niveles de consumo. Pero además, la prueba estaba estructurada a partir de respuestas de opción múltiple, cuando está demostrado que este tipo de exámenes sólo miden una parte del proceso de conocimiento y no siempre con resultados consistentes y exactos. Por si fuera poco, incluso se le intentó utilizar para evaluar, no el conocimiento de los estudiantes, sino las capacidades de los docentes, poniendo todo el peso de la educación en ellos, a pesar de que, como es bien sabido, el rendimiento escolar es un proceso complejo, determinado por varios factores entre los que se encuentra la labor del maestro pero también las condiciones de vida de los estudiantes, si contaba con el apoyo de los padres, buena alimentación, salud y una vivienda digna. Como docente por varias décadas puedo afirmar sin ambages que las personas no se les enseña sino que más bien aprenden, adquieren conocimiento en la medida en que cuenten con condiciones mínimas y sobre todo, consideren útil para sus vidas cotidianas, lo que se discute y analiza en el aula.

Por su parte los escándalos giraron alrededor de la proverbial corrupción de la burocracia de la Secretaria de Educación Pública, la cual obtuvo buenas cantidades de dinero poniendo en venta los exámenes antes de aplicarlos. Al mismo tiempo, buena parte de los maestros, en el entendido de que los resultados de sus alumnos podrían beneficiarle en sus ingresos, se dedicaban exclusivamente a repasar los temas que serían incluidos en la prueba, empobreciendo la calidad de la enseñanza., que era lo que supuestamente intentaba mejorar la prueba. Pero además, quedó demostrado que el proyecto de evaluación educativa fue impuesto desde Fundación Televisa, con la asociación civil Mexicanos Primero como fachada, y con el beneplácito de Elba Esther Gordillo y la mafia sindical que encabezaba, a cambio impunidad y ganancias electorales. En realidad fue un proyecto político que el panismo, desde Los Pinos, concedió para que la derecha a la que representaba, interviniera cada vez más en el control de programas de estudio y claro, en la posibilidad de desahuciar paulatinamente a la educación pública y a los maestros que la hacen posible.

¿Qué dirán ahora los que defendieron la prueba Enlace a capa y espada? Los que hasta hace poco insistían en que es necesario evaluar como sea para mejorar la educación. Al respecto la Unión de Nacional de Padres de Familia, acérrima enemiga de la educación pública lamenta la decisión de la SEP, afirmando como disco rayado que la evaluación es la única manera por la cual los padres conocerán los avances de sus hijos en la adquisición de conocimientos. Pero para no dejar dudas, insisten en que además la prueba proporciona elementos para medir el desempeño de las escuelas a lo largo del país, aferrados a la idea de un México homogéneo, en el que las diferencias culturales no van más allá de los platillos típicos o la música vernácula.

El fin de la Prueba Enlace demuestra entonces que el gobierno federal da por cancelado el proyecto pero no por ello dejará de intentar debilitar al gremio magisterial en beneficio de los mismos grupos que gritaron a diestra y siniestra los beneficios de la evaluación educativa, sólo que ahora será el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) el que dará la cara. En todo caso no se les preguntará a los maestros que sugieren al respecto, como si fueran simples instrumentos  del proceso educativos y no uno de sus principales actores. El espíritu de la privatización educativa sigue en pie, sobre todo la obsesión por la ‘calidad’ educativa, aunque procurarán reconfigurarlo con la verborrea y demagogia habitual en estos casos. No es la calidad de la educación lo que está en juego aquí sino el fortalecimiento de las alianzas entre los dueños del dinero -nacionales y extranjeros- y los que ahora despachan en el gobierno federal para mantener el proyecto neoliberal promovido por la OCDE y el Banco Mundial con vida. Veremos que tienen que decir los maestros y la ciudadanía al respecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario