lunes, 28 de enero de 2013

La universidad de las tres mentiras


La reforma constitucional a la educación impulsada desde Los Pinos y que ha sido votada por buena parte de los congresos estatales parece confirmar la tendencia a sincronizar el sistema educativo nacional con los designios de los organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). En su afán por mantener el reconocimiento de las grandes corporaciones y bancos internacionales los políticos mexicanos se han empecinado en acabar con lo poco que queda de un sistema de educación, que en sus orígenes se significó por ampliar la cobertura a las mayorías con programas de estudios preocupados por fortalecer la identidad nacional heredada de la revolución mexicana.

Parta algunos al reforma constitucional es más una reforma laboral y administrativa que  propiamente educativa; sus objetivos manifiestos parecen apuntar a mejorar la calidad de la educación pero en el fondo se trata de ajustarse a una nueva correlación de fuerzas entre el ejecutivo federal y el SNTE regenteado Elba Ester Gordillo. Los priístas no olvidan el apoyo de la maestra a Vicente Fox y a Felipe Calderón, que para algunos fue determinante en los procesos electorales de 2000 y 20006; pero tampoco olvidan que los sindicatos charros son muy útiles para gobernar. No se trata entonces de acabar con el cacicazgo sindical sino, como decía antes, reformular el pacto corporativo de acuerdo a las nuevas circunstancias.

Pero más allá de lo que pueda pasar en la relación entre Peña y Gordillo, los proyectos educativos impulsados desde el poder están más preocupados por el fortalecimiento de la imagen del mandón en turno que de actualizar los sistemas educativos para beneficio de las mayorías. El caso de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) no es más que una raya mas para el tigre de la simulación con fines propagandísticos. Fundada por decreto en la inauguración del sexenio, la UPAV tiene los años contados, (cuatro para ser más exactos). Correrá la misma suerte de otros proyectos sexenales como el Colegio de Veracruz, que hoy no es más que una dependencia de la Secretaría de Educación de Veracruz, o la Universidad Multicultural que empieza a desaparecer paulatinamente. Al igual que las últimas dos, la UPAV tal vez no desaparezca en términos formales sino pase a ser una institución en coma profundo, una anécdota más en la historia del poder político en Veracruz.

Cuesta trabajo creer que una institución con dos años de vida ofrezca decenas y decenas licenciaturas, más de una docena  de maestrías y hasta un doctorado; vamos la UPAV tiene más oferta educativa y más sedes que la Universidad Veracruzana. Impartiendo clases en telesecundarias, oficinas gubernamentales y donde se pueda –dentro y fuera del estado, como en Oaxaca o Puebla- la UPAV simplemente atenta contra cualquier lógica de mejoramiento de la calidad educativa (signifique esto último lo que usted quiera).

Nadie puede objetar la necesidad de abrir nuevas universidades, a menos que esto signifique recortarle presupuesto a instituciones de educación superior con madurez probada, como la propia UV. Pero una universidad que ni es popular, pues la mayoría de la población no pasa de la primaria; ni autónoma, pues forma parte de la SEV; ni exclusiva de Veracruz, con planteles en otros estados confirma que el estado no tiene una estrategia definida para el campo educativo ni aspira a tenerla.

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