jueves, 6 de septiembre de 2012

La toma del palacio municipal de Xalapa fue una muestra de dignidad.

Después de la marcha en Xalapa el 1º de septiembre, los integrantes del Frente Anti Imposición ocuparon el palacio municipal para manifestar su indignación por el fallo del TEPJF que se ufanó de calificar una elección ejemplar, validando así un proceso que se caracterizó por la transgresión sistemática de las leyes electorales y el espíritu de la constitución federal. 

La actitud de las autoridades municipales estuvo a la altura de las circunstancias por lo que, a diferencia del cabildo de Veracruz, la ocupación se llevó a cabo sin problemas y los participantes pudieron desarrollar una serie de actividades para  manifestar su desacuerdo con el fallo y en general con todo el proceso electoral de este año. La lectura del contrainforme elaborado por integrantes de #YoSoy132 fue un momento muy significativo de la naturaleza de las acciones de el pasado fin de semana. 

El día que desocuparon el inmueble, en rueda de prensa, informaron que la ocupación formó parte de una jornada de cien días de protesta que culminará el 1º de diciembre; hay que señalar que también fueron ocupadas las presidencias municipales de Querétaro, Mexicali, Durango y Veracruz. Al mismo tiempo el campamento que se mantuvo en Plaza Lerdo desde el mes de julio fue levantando, culminando así una etapa muy intensa del movimiento estudiantil en Xalapa.

La etapa se caracterizó  por su densidad moral y su ingeniosa crítica, aglutinando a su alrededor a otras fuerzas políticas de la capital del estado para articular el repudio al sistema político, señalando con particular insistencia en la perversión de los procesos electorales por la intervención de poderes fácticos, como las televisoras, para definir el sentido de una elección. Asimismo, el periodo que va desde el surgimiento de #YoSoy132 en las redes sociales hasta el fallo del TEPJF se caracterizó  por los reiterados intentos por articular los principios éticos con la organización interna del movimiento, siendo este un espacio de análisis muy interesante para definir la naturaleza y el carácter de la gesta estudiantil.

Y si bien en un principio #YoSoy132 gozó de un simulado respeto por parte de la mayoría de los grupos políticos, la ocupación del palacio municipal xalapeño acabó con la paciencia de muchos. Incluso, uno de los que más se benefició con el movimiento estudiantil, Uriel Flores, calificó las acciones de radicales y con consecuencias jurídicas, aclarándole a la ciudadanía que ni él ni su partido las suscriben y recomendándole al movimiento evitarlas a toda costa.

No sorprende que los políticos veracruzanos, del color que sean, no sean capaces de concebir las motivaciones que subyacen a este tipo de acciones. Ignorantes del significado de la dignidad no pueden entender como un grupo de estudiantes y ciudadanos en general deciden defender la dignidad actuando de acuerdo a sus principios. La ocupación del palacio municipal de Xalapa fue una manifestación de repudio al fraude electoral pero también una manera de abrir sobre la marcha los espacios públicos a todos, para convertirlos en puntos de encuentro, en cajas de resonancia de las demandas más sentidas de los habitantes. Fue una muestra de dignidad.

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