martes, 17 de abril de 2012

Empresarios incómodos

De cara a las próximas elecciones, la última atracción del circo es la publicación por medios electrónicos de un vídeo que se ha distribuido ampliamente en los últimos días, titulado Niños incómodos exigen a candidatos. Por si no le ha visto, se trata de un video en el que se pone de manifiesto parte de la realidad cotidiana de nuestro país: asaltos, epidemias, secuestros, corrupción, políticos inútiles, manifestaciones, enfrentamientos armados, represión, migración, tráfico de personas, etcétera. La novedad y lo que ha desatado polémica barata, es que dicho video es actuado por niños, finalizando con un mensaje dirigido a los candidatos a la Presidencia: “se acabó el tiempo, México ya tocó fondo; ¿sólo van a ir por la silla o van a cambiar el futuro de nuestro país”?

El análisis del video es complicado, puesto que la reacción natural ante el mismo, especialmente al ver a pequeños representar acciones que se han vuelto cotidianas en la descompuesta realidad social de nuestro país no puede ser sino darle la razón a los niños y su mensaje: el país está de cabeza y seguir por el mismo rumbo no puede llevar a nada bueno.


Como suele ocurrir, la discusión ha caído en lo ridículo. La respuesta de nuestros brillantes representantes ha sido de indignación. No por la violencia en sí a la que se hace referencia, sino por el hecho de que sea representada por menores de edad. Se trata de una violación a los derechos de los menores, argumentan.


Sin embargo, las implicaciones del mismo van más allá y pueden ser analizadas desde distintos ángulos.


Por un lado, las imágenes presentadas en el video muestran un claro sesgo electoral. Se hace referencia a la corrupción de funcionarios en clara alusión a personajes cercanos a López Obrador; se presenta una manifestación de maestros que se oponen a la evaluación de su desempeño y escenas que representan la famosa guerra contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. El único partido (y por tanto, candidato) al que no se hace referencia directa es, coincidentemente, el que según todas las encuestas habidas y por haber, se encuentra por delante en las preferencias electorales, lo que nos lleva a otro punto. El mensaje último del video bien podría ser interpretado como decir que todos los candidatos son lo mismo, y que por ende no vale la pena votar. La abstención beneficiaría precisamente al mismo candidato.


Por otra parte, la organización responsable por la difusión del video, Nuestro México del Futuro, asegura ser “un movimiento social sin precedente a escala nacional que ha convocado a todos los mexicanos a expresar su visión sobre el México en el que les gustaría vivir”. La realidad es que, lejos de tratarse de un movimiento social, la organización representa a algunos de los empresarios con mayor influencia en el país. Nuestro México del Futuro es una iniciativa promovida por Grupo Nacional Provincial y respaldada por grupos empresariales como FEMSA y CEMEX, Fundación Televisa y universidades como el ITAM y la Anáhuac. Figuran también entre los integrantes de tan refinado grupo el Consejo de la Comunicación y el Consejo Coordinador Empresarial, quiénes en 2006 ya se encargaron de anunciarnos el peligro que representaba para México la candidatura de López Obrador (también utilizando la imagen de menores).


En fin, detrás del video de los niños incómodos se encuentra un grupo de adultos bastante bien acomodados, que se han visto beneficiados por décadas de un modelo económico y político en el que se hace su voluntad. En el video se omite mencionar que gran parte de la problemática del país se debe a empresarios que evaden impuestos.


Tal parece que, una vez más, se trata de una estrategia de publicidad y manipulación mediante la cual la elite empresarial de este país pretende influenciar de manera directa la agenda política del país. En 2006 se trató simplemente de que no llegara López Obrador a la Presidencia. Ahora, se trata de que llegue quién llegue, de preferencia con copete, se ponga a trabajar en las reformas que, según ellos, el país necesita. Claro que los principales beneficiarios de esas reformas serán nada más y nada menos que ellos mismos: reformas que el sector empresarial juzga necesarias, siempre con el ánimo de lucro en mente.

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