miércoles, 11 de enero de 2012

¿Para qué un año más para los gobiernos municipales en Veracruz?


La reciente reforma al párrafo primero del artículo 70 de la constitución política del estado de Veracruz, que amplía a cuatro años el periodo de funciones de los presidentes municipales a partir de 2014, es una muestra más de la decadencia y del cinismo de la clase política en el estado. En los próximos 12 años habrá elecciones en nueve con lo que crecerá el gasto de los órganos electorales -tanto del IEV como de los tribunales locales- pero además elevará el conflicto político y provocará que nuestros gobernantes y la ciudadanía estén en campaña permanente. (excepto el 2014, 2020 y 2022) Por lo que toca al gasto, es imposible negar que aumentará ya que será necesario poner en operación a los órganos electorales locales y además proporcionar recursos a los partidos políticos para enfrentar los periodos de campaña. Seguramente los dueños de los medios de comunicación locales se frotan las manos al calcular los enormes recursos que llegarán a sus manos por concepto de propaganda política. Al mismo tiempo, el gasto del gobierno del estado y de los municipios sufrirán las consecuencias pues, como ya es una costumbre, ‘invertirán´’ en las campañas para fortalecer su posición política.

El conflicto político también crecerá ya que las elecciones municipales provocan enfrentamientos y rupturas entre la clase política y sus patrones, -las oligarquías locales encabezadas por empresarios y caciques- lo que aunado al clima de violencia que vivimos nos ponen frente a un escenario nada alentador. Será una oportunidad inmejorable para que el narcotráfico intervenga y se haga más fuerte apoyando a sus candidatos y además lavando dinero sin trabas.

Un elemento interesante que acarreará la reforma será que la dinámica electoral mantendrá a la población concentrada en los dimes y diretes de los aspirantes mientras que a los gobernantes les permitirá ocultar sus tropelías y corruptelas ya que los medios de comunicación le darán preferencia a las campañas. En este sentido la ciudadanía veracruzana tendrá que vivir en un clima de campaña electoral permanente lo que entorpecerá la discusión de los problemas relevantes para los municipios y sus comunidades. La política como espectáculo cobrará más fuerza, aumentando su desprestigio entre la ciudadanía.

El argumento esgrimido por los diputados que aprobaron la reforma se basan en la peregrina idea de que dándole más tiempo a las administraciones municipales redundará en mayores obras y mejores programas para los municipios pero el verdadero argumento es más simple: se trata de fortalecer al grupo en el poder en el corto plazo, garantizando la continuidad en el plano local y evitando que los procesos electorales concurrentes influyan en las elecciones para presidentes municipales. La reforma no está pensada para el largo plazo sino para el corto, que es el único plazo que les interesa a los políticos. Lo que pase fuera de su periodo no es asunto de ellos.

Y lo que pasará también es muy simple: mayor presión para el presupuesto estatal y local lo que se reflejará en el aumento de la deuda pública, de por sí ya fuera de control, por más que lo niegue el titular de Sefiplan; mayor intervención de los grupos de la delincuencia organizada en la política y aumento en los niveles de conflicto como consecuencia de las ‘guerras’ políticas que caracterizan este tipo de coyunturas. La reforma fue hecha para la clase política y la defensa de sus intereses a corto plazo, aunque nos traten de convencer con su cinismo habitual de lo contrario.

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