martes, 11 de octubre de 2011

Víctimas y victimarios

“No quiero nada para mí, sólo anhelo lo posible imposible: Un mundo sin víctimas”.
- José Emilio Pacheco: “Fin de siglo”

“Acabemos con la presunción de culpa en México. Haz algo”.
- “Presunto Culpable”: película documental

Si la creación literaria fuera nuestra realidad cotidiana, cuántas injusticias y agravios de lesa humanidad pudiéramos resolver, o con ella vengarnos: ojo por ojo, diente por diente cayendo sobre el político que teniendo el poder, ignora el derecho ajeno, olvidando su deber de servir a la comunidad que gobierna, sometiéndola a infame desilusión haciéndola víctima por hambre, miseria, extorsión, secuestro, violación de sus garantías, acoso y hasta asesinato.

Con furia y sed vengativa tampoco sería solución a los males. Es obligación del que gobierna cuestionar y con cautela la actual realidad social. Benditos sean los escribidores que con lo suyo ejercen su leal oficio para poner el mal gobernar en entredicho. Menciónote, lector, algunos mexicanos, arraigados y enraizados en el país de los 50’s del siglo XX: José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Juan Vicente Melo, Sergio Pitol, Juan García Ponce, Vicente Leñero y Salvador Elizondo. Estos escribidores con su oficio han creado nuevo lenguaje, diciendo a boca de jarro, con pelo y señas, lo que la historia ha callado, posibilitándonos iluminar al que oprime por la superación y liberación del oprimido.

Pacheco en “Morirás Lejos” dice que su personaje “Alguien”, sin paradero porque su casa no existe, y al último no existiendo él, afirma: “Soy un obrero sin trabajo, un delincuente sexual, un padre que ha perdido a su hijo, el amante de una mujer que cruza por el parque, un nostálgico viniendo a cerciorarse que estamos por última vez en todas partes y nadie vuelve a ningún lugar jamás, un detective, un escritor, una víctima a punto de consumar la venganza”. Lector, cuando leí esta su obra múltiple genérica de novela, cuento, poesía, teatro, guión cinematográfico, artículos, reportajes, aprendí que el azar no existe, y que las cosas no pasan en el alambique del azar.

El devenir histórico se recupera para el presente a través de la memoria para rescatar de miserable condición a las víctimas que padecen de tanta injusticia en su acontecer histórico. Y para vivir a diario este mundo tangible, comprometámonos más con la memoria de nuestro pasado para la conquista de un futuro sin víctimas y victimarios, sin importar el punto geográfico donde nos encontremos ya que lo que sucede en nuestro país o en otro, nos afecta y nos involucra.

Termino con lo que Pacheco díjome en Xalapa: “No somos ciudadanos de este mundo, sino pasajeros en tránsito por la tierra prodigiosa e intolerable”.

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