domingo, 9 de octubre de 2011

Paréntesis


“Maquiavelo. – Al escuchar vuestras teorías sobre la división de los poderes y sobre los beneficios que les deben los pueblos de Europa, no podía dejar de admirarme, Montesquieu, hasta qué punto la ilusión de los sistemas puede apoderarse de los más grandes espíritus.

Seducido por las instituciones de Inglaterra, habéis creído poder hacer del régimen constitucional la panacea universal de los Estados […]

Montesquieu. – Desde hace mucho tiempo conozco estos reproches que se dirigen a los gobiernos libres. A mis ojos no tienen ningún valor: no es posible condenar a las instituciones por los abusos cometidos. Sé de numerosos Estados que viven en paz y desde hace mucho tiempo bajo leyes tales: compadezco a quienes no pueden vivir en ellos.

Maquiavelo. – Esperad. En vuestros cálculos sólo habéis contado con las minorías sociales. Existen poblaciones gigantescas obligadas al trabajo a causa de su pobreza; tal como antes lo fueron por la esclavitud. ¿Qué importan, os lo pregunto, a su felicidad todas vuestras ficciones parlamentarias? Vuestro gran movimiento político no ha conseguido en definitiva sino el triunfo de una minoría privilegiada por el azar, tal como la antigua nobleza lo era por el nacimiento. ¿Qué importa al proletario doblegado por su labor, extenuado bajo el peso de su destino, el que algunos oradores tengan el derecho a expresarse, que algunos periodistas ejerzan el derecho de escribir? […]”

Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu
Maurice Joly

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