domingo, 18 de septiembre de 2011

Carta abierta a Javier Sicilia:

“El horror de la violencia no hizo más que poner de manifiesto el horror del sistema”
- Eduardo Galeano


La visita de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad a la ciudad de Xalapa ha despertado gran entusiasmo entre grupos ciudadanos y movimientos civiles. Es incuestionable que el objeto central de la Caravana –acaso el motivo fundacional del movimiento– es la aglutinación de las víctimas (abarca a deudos) de la guerra iniciada por la actual administración. Tú (queremos evitar la frialdad que presupone el ‘usted’; no es en demérito de tu persona; al contrario, es un gesto auténtico de simpatía) has insistido en la importancia del consuelo: aplaudimos con admiración la nobilísima intención. Sabemos el valor que le concedes a la palabra, así como el cimiento ético de tus ideas. México necesita ávidamente de hombres que viven en función de sus principios y no del interés egoísta.

El propósito de la presente carta es establecer un primer vínculo de diálogo con la Caravana por la Paz: un puente entre el Gran Movimiento y un movimiento que pretende ser. La Historia está llena de ejemplos donde la creación de Frentes Comunes, unidos por una sola causa –no obstante la vasta gama de idearios que convergen–, ha conseguido surcar horizontes de cambio a gran escala.

Walter Benjamin, filósofo alemán, escribió: “La débil fuerza mesiánica de cada generación es la posibilidad histórica de la revolución”. Habrás de advertir, durante tu visita a esta ciudad, que existe un grupo de jóvenes –si bien no tan numeroso– comprometidos hasta la médula con la restauración de la flagelada Patria. Una “débil fuerza mesiánica” cuyo brío habrá de hallar cauce eventualmente.

Es menester destacar tu papel en esta trama. No queremos un muerto más –llámese víctima o victimario. Y sugerir que algún día habrá de cesar la violencia, el desbordado salvajismo, sería análogo a asumir la actitud del poder: a saber, prometer un cambio en el futuro, cuando el presente exige un cambio ipso facto. A nuestro juicio, la estrategia en vigor del Movimiento por la Paz debe profundizar la resistencia: si bien no un viraje, sí un replanteamiento que insista en la urgencia de organizar a escala ampliada a la sociedad. Construir una plataforma que aglutine movimientos sociales, organizaciones civiles, ciudadanía independiente, sindicatos, instituciones, grupos defensores de derechos humanos, académicos, resistencias estudiantiles, desempleados indignados, colectivos políticos, etc.

Como primeros puntos de una agenda programática tentativa, cabe proponer: a) freno a la aprobación de la reforma a la Ley de Seguridad Nacional, a todas luces violatoria de las garantías individuales; b) creación de una plataforma social de cara a los comicios 2012, cuya demanda primaria sea la abolición de políticas castrenses en asuntos que corresponde resolver a otros rubros (la batalla contra el consumo de drogas es un problema de orden sanitario no militar); c) a nivel local urge dar seguimiento al caso de los twitteros, ya que en éste se condensan las inercias arbitrarias de la estrategia federal: a raíz del histérico arresto de los twitterterroristas (¡sic!), se discute en el Congreso la iniciativa de adición al artículo 373 del Código Penal de Veracruz, que crea la figura de perturbación del orden público como delito, cuyo objetivo, acaso oculto, es criminalizar la comunicación ciudadana que escapa al control gubernamental.

Urge actuar. Es preciso sembrar un nuevo árbol; el actual está visiblemente podrido: coloquemos la semilla. Es la hora de la sociedad civil.

Javier: te corresponde el papel de exhortar, convocar, reunir. El resto germinará naturalmente.

Ni un muerto más.

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