jueves, 11 de agosto de 2011

El ludismo en el siglo XXI. (Primera parte)

A finales del siglo XVIII aparece en la historia inglesa Ned Ludd destruyó varios telares en un arranque de furia provocado probablemente por su impotencia para competir con la capacidad productiva del telar mecánico. El hecho adquirió un carácter simbólico para los obreros ingleses a principios del siglo XIX, el cual utilizaron para construir al movimiento ludita, que se opuso a la utilización de máquinas en la producción por ser la causa más visible del creciente desempleo y la baja de salarios.

El ludismo representó sin duda la desesperación de los trabajadores ingleses, en los inicios de la llamada revolución industrial, para elevar sus niveles de vida, responsabilizando a la tecnología de su precaria situación. La guerra contra la máquina fue la fuente de la lucha obrera, que si bien duró poco -fue reprimido severamente por la corona- logró articular al movimiento obrero para la construcción de una ideología propia.

Si alguien pensó entonces que en el futuro la tecnología no enfrentaría ninguna oposición se equivocó rotundamente. Para el caso mexicano, la bomba que explotó recientemente en el Tecnológico de Monterrey del estado de México y la encontrada en la entrada del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) me parecen inspiradas claramente por el ludismo aunque en pleno siglo XXI.

El grupo Individuos Tendiente a lo Salvaje (ITS) se adjudicó el atentado y publicó un documento donde justifica sus acciones. No es mi intención analizarlo a profundidad en este espacio sino encontrar similitudes y diferencias con los ludistas ingleses, lo que nos podría acercar a una comprensión del fenómeno en lugar de satanizarlo o descalificarlo.

Lo primero que salta a la vista es el título del comunicado: Reivindicación y Análisis contra la tecnología y la Sociedad tecnoindustrial… Esto relaciona directamente al ITS con el ludismo pues identifica a la tecnología como la causa fundamental de los males contemporáneos. En particular, el comunicado dirige sus baterías hacia la nanotecnología, campo de la ciencia que ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años y que se perfila como un salto cualitativo en la comprensión del universo. La nanotecnología se desempeña en el campo de las ciencias aplicadas y tiene como finalidad la de manipular la materia de los átomos y las moléculas, creando materiales y aparatos nunca vistos por la naturaleza. Las posibilidades son prácticamente infinitas, convirtiendo al ser humano en un dios, un creador que manipula los elementos básicos para la creación de cualquier cosa. En este sentido el comunicado afirma que la finalidad de la nanotecnología es producir “…necesidades sustitutorias” que son “…todos esos actos o tareas que tienen como objetivo alcanzar una finalidad artificial y no una finalidad real.” Las consecuencias de semejante dinámica no es otra, según los ITS, “La total Dominación (sic) de todo lo potencialmente libre”

Guardadas las distancias, la crítica a la tecnología como esclavizadora y no precisamente liberadora de la humanidad -como reza el canon de la modernidad- es, como se mencionó antes, el lazo vinculante entre ambos grupos. Las diferencias radican sobre todo por el contexto en que se desarrollan pero también en la concepción de la naturaleza. Para los luditas la naturaleza, como para buena parte de la humanidad del siglo XIX, estaba claramente separada de la sociedad. Para los ITS parece más bien que se oponen. El final del comunicado concluye con la siguiente frase: “La Naturaleza es el bien, la Civilización es el mal…” (http://liberaciontotal.lahaine.org/?p=3581)

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