domingo, 10 de octubre de 2010

México: país enmarañado


“Se nos muere el amor, y también las ganas: la falta del fuego de la candela en el alma y en el corazón: teniendo pájaros heridos en la cuenca de las manos cerrándolas, los rematamos.”
- Cantar Popular

Muchas gracias José Emilio Pacheco, Premio Cervantes 2010 (el Poeta es el único que puede ver de frente a dios) por decirnos en MILENIO que la guerra contra el narcotráfico está perdida, como la guerra en Irak, o como perdió la guerra Francia en México, y me sumo a ti, poeta, porque como tú como yo, simple escribidor, ya no tenemos fuerzas ni el conocimiento para afrontar la guerra sucia que se vive en el país, aunque a ambos nos hubiese gustado acércanos al enigma que rodea a esa violencia. Soy como tú un ser no nostálgico. Y como tú estoy a favor de la memoria, y convencidos de que no se puede idealizar pasado alguno, y mucho menos de este país tan enmarañado: incierto e inseguro. No sabemos cuál sea la solución del narcotráfico, pero a lo que aspiramos es a que disminuya la sangre y la matanza nacional.

Decía Mamita Sofía: cada cabeza es un mundo. Y éste, maestro Pacheco, está cada vez peor, y sus cosas pasan doliéndonos tanto, y que hacer con la vida que nos toca vivir. ¿Qué nos pasa, maestro, para seguir permitiendo esto? o, ¿acaso que el gobierno actual no tiene los cojones suficientes para evitarlo? o, simplemente para seguir en el poder, sin importarle madre este pueblo, el mío y el tuyo, Maestro, enclenque, palúdico y lombriciento por tantos infortunios, que aunque lo purguen con aceite de ricino con epazote (promesas y mentiras) siempre será manifestación de un gobierno que a locas y ciegas nos desgobierna.

Yo no soy acartonado, Maestro, ni escribo para mí. Amo la historia revisionista, desde la democracia. Sé que nada se logra con violencia histórica y humillación cuando existe el deseo de vivir con dignidad. Respiro mi destino porque sé que vendrá. Los hombres que luchan toda la vida son imprescindibles, toda época que empieza es un rompecabezas, y los que pueden armarla. Después de esta tormenta ingobernable, México puede volver a la calma y encontrar un punto de partida para dársela. Yo estoy mas allá que acá; pero tú, lector, construye tu trinchera y actúa en favor de tu patria.

Siempre he sido libre como cualquier ave trinando, por eso te cuestiono, lector, y si eres joven con más razón: ¿Estás consciente de lo que en tu México está sucediendo (once Presidentes Municipales han sido ejecutados) como resultante de la ingobernabilidad manifestada?

Los que olvidan no recuerdan: no unen el pasado y el presente, y menos los muchos mundos que el mundo verdadero contiene, y solo los curiosos condenados por preguntar, y los rebeldes y perdedores y locos que han sido la sal y la pimienta de la vida plantados en esta tierra (páramo rulfiano o kafiano, o del estrambótico daliano, o del rosa y azul, en su máxima expresión del pincel piccassiano, o de los filmes buñuelistas, o de las diversas muertes-catrinas posadistas, o de los trenes repletos en sus vagones de gente revolucionaria casasola en pos de la dictadura porfiriana...) (Quijote, Sancho, Mío Cid, Jesús, Gandhi, Martin Luter King). Afuera, afuera nadie es nada, sino adentro. Sabia virtud es desatarse a tiempo.

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