domingo, 24 de octubre de 2010

Bizarrismo Mágico IV: diálogos con el poder


Ha tenido lugar algo inédito e imprevisto. En un lapsus de descuido e insensatez, el Gobierno, cual presa fácil, mordió el anzuelo que maliciosamente le tendió el abyecto núcleo bizarrista-sedicioso-nini-terrorista, Bola de Oro (presuntamente infiltrado en ciertas corporaciones gubernamentales neurálgicas), implicándose inútil e inocentemente en una violenta confrontación verbal sin precedentes.

La última vez que se tuvo noticia de esta deleznable pandilla, saboteadora de las instituciones y la democracia, fue en agosto del año en curso, cuando cierta célula de la agrupación aludida, desplegó una serie de comunicados hostiles e inescrupulosos que hábil y eficazmente replicó la Presidencia de la República.

El brío nacional que reina en el país, hacía imaginar que la discordia había cesado. No obstante, acaso por error de cálculo e impericia política, el Gobierno vióse envuelto repentina e inexplicablemente en un nuevo choque dialéctico con el enemigo público número uno de la Nación: ¡los bizarristas!

A pesar de la excesiva discreción oficial que envuelve a este delicado asunto, cierto sector de la prensa logró extraer de los archivos confidenciales del Estado la transcripción de una conversación clandestina que sostuvo el Presidente Felipe Calderón y algunos de sus más íntimos allegados con un engendro bizarrista cuya identidad se desconoce:

Bizarrista-No-Identificado (B.N.I): –Sr. Presidente del empleo, ¿No le parece una paradoja insultante que, en lo que va de su administración, la cifra de desempleados ha crecido de 1 millón 601 mil a 2 millones 555 mil?

Presidente del empleo: –“Estamos trabajando para que nuestro país cuente con empresas sólidas que encuentren aquí las mejores condiciones para producir, para crecer, para reinventir y para competir en el mundo con quien se les ponga enfrente. Por supuesto, todo eso nos permite crear más empleos.”

B.N.I.: –Me parece que su respuesta es evasiva como todo cuanto usted expresa públicamente. Sólo habla de los beneficios potenciales del capital, ¿y el trabajo de los mexicanos donde queda? Haré caso omiso de sus peregrinas consignas macroeconómicas.

Javier Lozano: –“¡Felipe Calderón sigue siendo el ‘presidente del empleo’!”

B.N.I.: –Ajá... (Mutismo)… En otro asunto, ¿qué me dice de las 30 mil muertes que ha causado su apócrifa guerra contra el narcotráfico?

Procurador General: –“Aunque no parezca, vamos ganando todos los mexicanos y vamos a ganar”.

Presidente del empleo: – “¡Vamos ganando la guerra contra el narco!”

B.N.I.: –Mmm... Bueno… Pasando a otro tema, ¿cuál es la lógica subyacente a la actual cacería de fumadores?

Secretario de Salud: – “El impuesto al tabaco salvará 60 mil vidas”.

B.N.I: –A ver si entiendo: lo que usted sostiene es que al encarecer el producto se combate el problema de orden sanitario. De esto deduzco que el siguiente paso en el mejoramiento de la salud pública será el aumento general al precio de los productos alimentarios en función de erradicar la obesidad. ¿O me equivoco?

Presidente del empleo: –“No, para combatir el problema sanitario de la obesidad yo recomiendo... por ejemplo bailar, además a los mexicanos nos gusta mucho y la verdad pues una buena cumbia, ahí también media hora al día, en fin, el baile que ustedes quieran, pues también es bueno para hacer ejercicio"

B.N.I.: ¿Acaso me está tomando el pelo, Sr. Presidente del empleo? Quiero imaginar que se trata de un chiste de mal gusto.

Vicente Fox: –“Claro que hay que bromear y reírse de uno mismo, gran filosofía de Patch Adams”.

B.N.I.: –...

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