viernes, 24 de septiembre de 2010

Pensando en común


A veces la cotidianidad nos sumerge en un abismo temporal y espacial sin fondo. El tiempo calibrado es tan voraz que no deja ningún resquicio para el ocio y la reflexión. No obstante la maldita necesidad de ganarse la vida mediante la concesión forzada de nuestro valioso tiempo al trabajo asalariado, es imperioso, a mi juicio, conceder algunos espacios de nuestras saturadas vidas a la cavilación y el análisis de los asuntos de interés público.

Entiendo que, en el presente, todo esfuerzo sincero y meticuloso vertido en aras de una mejor comprensión del mundo suele ser calificado de paranoico, insensato y “conspiracionista”. Sépase por anticipado que mi intención no estriba en maquilar una teoría conspirativa que vaticine el arribo inminente del Apocalipsis. Unicamente procuraré, a modo de ejercicio, colocar sobre la mesa de discusión una serie de temas –tres, para ser más preciso– que a mi entender requieren de un estudio urgente e inaplazable.

1. El desencadenamiento de una guerra nuclear es un riesgo que permanentemente acecha al mundo. Este es un tema que generalmente acarrea cierto descrédito y escepticismo, pero el hecho de que existan cerca de 20,000 armas nucleares distribuidas a lo largo y ancho del planeta (Estados Unidos, Rusia, Francia Reino Unido, China, Israel, India Pakistan), es por si sólo un dato que refleja la capacidad destructiva de la que puede disponer el hombre en una coyuntura de crisis. En la actual economía de guerra es difícil imaginar que esta amenaza se mantenga en tal condición. No existe ningún esfuerzo serio para detener la creciente producción de arsenal nuclear. Nagazaki y Hiroshima son un testimonio inobjetable de la racionalidad irracional subyacente a los asuntos de orden geopolítico. Solo un desarme nuclear a escala mundial podría descartar definitivamente el escenario latente de una guerra de proporciones nunca antes vistas.

2. Recientemente se comenzó a legislar en materia de clonación humana. Este es sin duda un tema que enciende pasiones, y en torno al cual se vierten múltiples valoraciones (éticas, religiosas, políticas) que, por falta de información, suelen adolecer de una buena dosis de veracidad. Actualmente se practica la clonación con fines terapéuticos en países como Gran Bretaña, al parecer con resultados medianamente satisfactorios. En un horizonte de mediano/largo plazo es posible que se legalice la clonación reproductiva y experimental. La creación de réplicas genéticamente idénticas es un asunto altamente delicado que requiere de la participación activa de todos los que vivimos y desvivimos en el actual estadio civilizatorio. Habrá que ir puliendo nuestros argumentos a favor o en contra, pues es apreciablemente probable que a las generaciones vigentes les toque tomar determinaciones sobre la materia.

3. Las redes sociales en Internet son ampliamente conocidas por todos. Hay quienes las consideran la gran panacea del mundo posmoderno y no pocos las califican de espurias, esto es, de redes más bien anti-sociales, ya que actúan en detrimento de las relaciones humanas directas y auténticas. Se dice que actualmente, el universo de las redes sociales cibernéticas esta en su fase primaria. Que aún falta por explotar el 99% de su capacidad real. Creo que ni siquiera somos capaces de imaginar la magnitud del potencial de esta herramienta. Empero, si aceptamos que la razón tecnológica es naturalmente razón política habría que pensar seriamente en los elementos nocivos relativos a la expansión de estos circuitos de comunicación. Si bien las redes sociales han agilizado el flujo de información, también es cierto que este instrumento ha sido empleado para perfeccionar los sistemas de vigilancia y control que ejerce el hombre sobre sus semejantes, con todos los costos emocionales, materiales e intelectuales que esto implica.

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