sábado, 4 de septiembre de 2010

Caos


“Somos polvo y nada. Todos cuanto hacemos no es mas que viento.”
(El fuego que mata y da vida preservó esta Tablilla Iraquí: principio de la escritura).

El caos surge cuando se mezcla el revés y el derecho, sin saber quien es el mandante ni quien el mandado ni donde está el arriba ni dónde el abajo y sin poner cada cosa en su lugar y a cada cual a lo suyo, dejando todo patas arriba y sin pies ni cabeza para vivir en total desorden (desmadre) sin existir.

Desde que uso mi razón de ser vengo intentando ordenar mi caos propio y restablecer mi existir jerarquizando mis tiempos y espacios y proseguir sirviendo a la libertad de la vida, sin ataduras, cadenas, sin partido ni falsas banderas ni cantos dogmáticos que corten mis alas en mi pleno vuelo de querer seguir siendo sirviendo. Siempre pretendo ser boca y no bocado. Y tú, lector, como yo, sé el cazador y no el cazado. No nos permitamos (si no metemos al orden nuestro caos personal) seguir partiendo piedra y repartir garrotazos y terminar siendo adultos poca-cosa o del montón. Juntos a los demás seremos capaces de sobrevivir porque aprendimos a defendernos tomando a ese toro (caos) por los cuernos y sabemos compartir el pan, el agua y la sal de cada día. Démonos cuenta de esta humanidad de este hoy tan incierto e inseguro, y de esta civilización del sálvese quien pueda que obstruye con marañas nuestro querer ser. En la mar de ellas estamos varados sin zarpar a la búsqueda del continente humano de la vida buena y dejarles, deshaciéndose, en sus aguas saladas la buena vida (no sólo de pan vive el hombre). Antes ordenemos nuestro caos y decidámonos partir. Dejaremos el andar a la deriva: sin presente, sin casa ni destino (paradigma del hoy para el mañana) porque la Estrella Polar que nos guiará está dentro de nosotros si logramos meter al orden nuestros caos personales, saltando el cerco inseguro y desesperante en que hasta las chanclas se halla México.

Permíteme, MILENIO, ser más explícito en mi decir al lector que nos lee: “Me gustan los gatos porque entierran su mierda”. Lo que no acepto ni menos apruebo (aun siendo yo como la caca de perico que ni huele ni “jiede”) estoy por propia decisión a decir: Bestias de incalificable barbarie, en Tamaulipas, ejecutaron a 72 indocumentados latinoamericanos, y que gracias al 73, ecuatoriano herido y salvado de tal perro ultimátum, la nación conmovióse de tal masacre (yo hasta los tuétanos). Esta ejecución criminal colectiva no debe quedar impune y archivada porque fueron masacrados con manifestada infamia, peor que cuando los judíos eran llevados a los hornos de Hitler. Razón suficiente y poderosa para dar con ellos porque rebasaron todos los niveles de indignidad deshumanizada. Yo elevo mi voz para que se aclare esto tan repugnante, acaecido en mi México, por sus relaciones con países de nuestra misma esencia latina histórica. (Sr. Calderón si no hay solución lo del Bicentenario será pura farsa montada).

No nada más debemos conocer los resultados violentos sino aprender a solucionarlos. Con esto el caos nacional (será para otro rollo) tendría luz y ventilación para el orden. Pero antes, sugiérote lector, inyectémosle eso al nuestro.

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