martes, 13 de abril de 2010

El RENAUT: ALAS A LOS ALACRANES

Gran descontento ha generado entre la sociedad civil la medida implementada por el gobierno federal que obliga a los usuarios de telefonía celular a registrarse en una base de datos conocida como RENAUT, ya que de no hacerlo así se les desconectará su línea, según dicen.

Desgraciadamente este descontento no tendrá ninguna repercusión, pues a pesar de la invasión a la privacidad que esta medida significa, la gran “necesidad” del uso del celular que existe en nuestro mundo contemporáneo ha obligado a la mayoría de los usuarios a registrarse.

El problema que se genera es sencillo de vislumbrar a mi parecer, no por esto significa que sea un problema menor, pues la implementación de este tipo de medidas no hacen sino evidenciar el carácter controlador y manipulador del Estado (aún más), que lejos de buscar solucionar los problemas de la sociedad, se empeña cada vez más en someterla.

La medida es una respuesta al fuerte alcance que tiene el brazo del crimen organizado en nuestro país, y es por la seguridad de los usuarios, nos dicen los intentos de justificar dicho registro; sin embargo, no es novedad para la mayoría, sobre todo en estos tiempos, que en el seno de la clase gobernante se coluden estrechamente con las organizaciones criminales y que todos aquellos organismos encargados de “resguardar” nuestra seguridad y soberanía son los mismos de quienes debemos cuidarnos. De tal manera, las justificaciones pretendidas carecen de legitimidad.

El negocio de la siembra del terror es certero, cosecha individuos y comunidades que fácilmente ceden sus derechos y soberanía. Un pueblo temeroso es un pueblo fácil de manipular. No hay novedad en esto.

Es por estos motivos que los grandes avances tecnológicos actuales se vuelven una amenaza para la sociedad civil, pues la vanguardia tecnológica guarda la más cercana relación con las elites que ostentan el poder. El registro de chips electrónicos en bases de datos, fácilmente se enlaza a dispositivos satelitales, mediante los cuales se puede saber en todo momento la ubicación que una persona tiene, siendo vigilados constantemente. Esto sin duda alguna significa una violación a la intimidad y la privacidad.

Es por esto que el problema no es pequeño, pudiésemos estar en las puertas de una época en que la dignidad y la libertad humana se vean amenazadas, más de lo que han sido pisoteadas ya. No sólo las células del crimen organizado se pueden beneficiar de estos nuevos alcances tecnológicos, qué no hubiesen dando los antiguos regímenes fascistas y totalitaristas por ostentar tecnología de este tipo y qué verdadero uso pretenden hacer de ella los regímenes políticos actuales del mundo, que, a pesar de decirse plurales y democráticos, en la práctica han demostrado ser igualmente totalitarios.

jorge.azamudio@gmail.com

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