jueves, 24 de septiembre de 2009

Ver para creer

No es lo mismo mirar que ver como oir que escuchar. Ejemplifícolo: 1) En la playa miro la serenidad y el azul intenso de la mar y veo cómo una gaviota en picada pezca y se eleva, y 2) oigo el rumor marino de olas al estrellarse en los riscos y escucho en la caracola el apresado rumor de la mar. Nacimos para mirar y oir. Pero para vivir la vida debemos aprender a ver y escuchar. De esta intuición deliberada depende nuestro libre albedrío equilibrado para asumir responsablemente una actitud crítica de y para la vida.

A fuerza de mirar repetidamente lo programado para un fin determinado se logra que la gente crea en lo que se pretende que crea. Desde la eficiencia de un detergente o de si quieres comer a gusto toma Coca hasta la saciedad de los circo-maroma y teatro de diversa índole enmarañando conciencia y existencia de los que simplemente miran y lo creen negándose al ver para creer.

La tv y la prensa amarillistas y fantasiosas piensan y crean para ti. Despreocúpate de pensar y crear. Simplemente mira, lee y cree. Tomás de Aquino nos legó el ver para creer. Y a esta acepción idealista con premeditación, alevosía y ventaja los medios susodichos le han dado en la madre.

De este asunto hay mucha tela de donde cortar. Que los que estudian las resonancias de los medios se encarguen de ello. Básteme para coronar este AQUELARRE lo siguiente:

Ve, lector, la desfachatez de los medios al decirnos que la bandera de México aerea sobre la nación porque dos individuos de origen mexicano navegaron espacialmente por cometido de la nasa y regresar a salvo. Pregúntate si son mexicanos o norteamericanos los aeronautas. Es indiscutible: son norteamericanos. ¿Por qué? Allí se les brindó lo que acá no hubieran tenido. Entonces ¿qué? Se sienten mexicanos pero son formativamente de allá.

No se vale que los medios hagan de las suyas diciendo que es un orgullo para México este éxito. Es más, lo único que lograron fue poner en evidencia al sistema educativo tecnológico en funciones. (Camarena, nativo profesional mexicano, de la Meca a la Seca nacional anduvo ofreciendo colorear la imagen televisiva. Nunca aquí en México encontró amparo. En el norte le creyeron y revolucionaron la tv.)
Por dios, señores diputados, legislen para que los medios no sigan enmarañando o tratocando la verdad de los hechos y no se exacerben torpes sentimientos nacionalistas para enrarecer verdades. En septiembre se vale todo. Decir que como México no hay dos. Y esta es nuestra verdad histórica que no se afronta para constituir la nación libre y soberana que se desea tener. ¡Viva México, hijos…

arturo mejía acosta

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