jueves, 16 de julio de 2009

Let's Boogie Roller Girl

Booggie Nights es una película de Paul Thomas Anderson, más conocido por el largometraje Magnolia. La película transcurre durante el periodo de transición de los años setenta a los ochenta, y es un reflejo de la decadencia del imperio yanqui que era cada vez más evidente. Eddie Adams (Marl Whalberg), un jóven empleado en una discoteca de los Angeles, es descubierto por Jack Horner(Burt Reynolds) un productor de películas pornográficas; el enorme pene del joven que mide 33 centímetros, se convierte en el punto de fuga para una exitosa carrera en el mundo del porno.

La estética visual de la película, es similar a la que se utilizaba en las películas pornográficas de la época. Los colores brillantes, la extraña opacidad del ambiente, la dramatización exagerada de los actores y la escenografía parca, son un ejemplo de los elementos que Paul Thomas Anderson explota y revitaliza con éxito y galantería para darle su bienmerecido crédito a la industria pornográfica.

No hay que dejarse engañar por lo moralmente escabroza que pueda resultar la temática. Los personajes, interpretados por brillantes actores como Wlliam H. Macy o Julanne Moore, son un excelente reflejo del espíritu de progreso ininterrumpido, mezclado con el mundo de las drogas que tanto caracterizó a las decadas de los 70 y los 80's.

Como el protagonista, la mayoría de los personajes, están marcados por un pasado lleno de angustias y derrotas sentimentales que encuentran consuelo en el mundo clandestino de las fiestas disco y el desenfreno de la buena vida que desde entonces deja el negocio de la pornografía. La soberbia, la envidia y el mismo paso del tiempo, se encargan de destruir los sueños y la vida de los personajes; Jack Horner se ve amenazado por la industria del video que crece cada vez más y que desvirtúa la buena pornografía llevada al cine, sustituyendola por simples cassettes chaqueteros para adolescentes y viejos verdes; Dirk Diggler, como se rebautizó Eddie Adams, es destruido por las drogas y su ego que ha crecido con desmesura debido al éxito.

Poco a poco la violencia toma el lugar de la fiesta y el desenfreno, exponiendo así las debilidades sentimentales y psicológicas de los personajes. Paul Thomas Anderson nos pinta un panorama claro, sin tapujos absurdos y moralistas sobre el sexo; además, evita tocar el lugar común del hardcore o la violencia sin sentido. Me parece importante señalar que el fracaso y la deseperanza no son la columna vertebral de la trama, pues ésta se muestra sólo como una etapa.

La película está llena de sorpresas; el soundtrack, por ejemplo, es una buena selección disco, funk y rock n' roll. El éxito de la selección musical fue tal, que se lanzaron dos recopilaciones con los temas insertados en el film. En fin, una buena película, buen reparto, buen tema, y sobre todo un buen reflejo del comportamiento moral de las personas.

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