martes, 2 de junio de 2009

Que profundo

Acerca de cierto prejuicio sobre los lenguajes populares y la construcción de cierto conocimiento que de éste surge, me gustaría hacer una pequeña reflexión, con el afán de reivindicar un poquito, todos aquellos refranes de nuestros abuelitos que se han perpetuado a lo largo del tiempo. Siendo estos lenguajes, por decirlo en un sentido informal y poco riguroso, la base de cierta sabiduría popular, que si bien no tiene el rigor estricto del saber científico, la sabiduría popular con sus ambiguas y polisémicas sentencias suele en ocasiones dar de manera certera en el clavo de algún asunto.

Este prejuicio mencionado, generalmente surge desde el seno de algún lenguaje especializado, o por decirlo de otra forma, de un lenguaje científico, ya sea de ciencias duras o naturales, o de de ciencias humanas y sociales.

Rápidamente me gustaría mencionar lo que a mi consideración son diferencias claves que definen estos dos distintos tipos de lenguaje, ya que estas diferencias manifiestan los distintos campos del mundo que cada uno de ellos describe. Lo cual hace que el desden que se le pudiera tener a la sabiduría de los abuelos, sea innecesario.

Una de estas diferencias fundamentales, es la pretensión de cada uno de estos lenguajes. El lenguaje científico con su actitud ansiosa de búsqueda, pretende encontrar ciertas verdades del mundo, haciendo de estas la base de su conocimiento. Hay aquí en la actitud científica, una necesidad de encontrar algo verdadero y certero, que pueda ser universalizable. A diferencia de la ciencia, el saber popular no tiene esa necesidad rigurosa, sino que construye su conocimiento, con excedencias de las experiencias subjetivas que los individuos a lo largo de la vida han padecido. Otra diferencia clave entre estos dos lenguajes, es el uso riguroso que la ciencia hace de la lógica, como instrumento de análisis de lenguaje, cosa que el saber popular no usa, a pesar de tener su propia racionalidad.

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